miércoles, 21 de marzo de 2012

Gurugana Dharmakaranama: La Vida de Atisha. Conociendo al Gurú

EL CONOCIMIENTO DEL GURÚ, EL ORIGEN DEL DHARMA.
Por Gurugana Dharmakaranama. 

Rindo homenaje a todos aquellos en quienes la religión está enraizada.

Sobre los seres vivos que experimentan el sufrimiento del abrasador calor de las aflicciones (kleshas), la bóveda del Dharma forma nubes de amor (maitri) de las que se precipita la lluvia de la compasión (karuna) que refresca a aquellos acosados por el abrasador calor de las aflicciones. Ante ese Rey del Dharma, yo postro mi cabeza.

Yo he reunido algunas gotas de esta historia inmaculada y vasta como un océano, sin añadir cambios de ningún  tipo, y haciéndolo lo mejor que he podido.

En el Este de India, en el país llamado Bengala (Sahor), el gobernante era un rey religioso llamado Kalyana Shri. El rey Kalyana Shri llevó la prosperidad del reino a su zenit. Tenía un palacio, el Estandarte Dorado de la Victoria, rodeado por incontables casas, y había gran número de estanques para el baño, rodeados por 720 magníficos jardines, de bosques de árboles Tala, siete muros concéntricos, 363 puentes, innumerables estandartes dorados de la victoria, con trece tejados en el palacio central, y con miles de nobles en el palacio.
Todo este esplendor superaba al del Rey de Tonkín (China); la dignidad del comportamiento del monarca y su aire de gran autoridad eran como los del gran dios Indra. Sus súbditos eran tan numerosos como los habitantes de una ciudad de Gandharvas, y sus logros religiosos podrían ser comparados a los de Aryadharma. Shri Prabhavati, la consorte de este rey devoto, era como una diosa. Era una mujer hermosa y casta que confiaba en las Tres Joyas, y que era amada como si fuera su madre por todos los seres humanos. Esta reina tenía tres hijos, llamados Shrigarbha, Chandragarbha, y Padmagarbha. La historia de estos tres es raramente encontrada en otros libros. El segundo de los hijos, Chandragarbha, fue mi noble gurú. En el auspicioso momento de su nacimiento, llovieron flores sobre la ciudad, apareció un toldo de arco iris, y los dioses cantaron himnos que trajeron la felicidad y el gozo a todo el mundo. Durante dieciocho meses él residió en la capital, y fue excelentemente criado por ocho niñeras.
Al Norte del palacio había un lugar sagrado llamado Monasterio de Vikramashila (Vikramashila Vihara). Se dirigieron a hacer ofrendas a ese lugar el Rey, la Reina, y sus ministros, todos ellos escoltados por 500 carruajes llenos de hermosas chicas bellamente adornadas con guirnaldas, y rodeados por cientos y cientos de músicos, y llevando innumerables artículos preciosos necesarios para realizar el rito; y todos fueron hacia el lugar cantando.
Mi gurú, un infante que parecía ya semejar a un niño de tres años, tuvo ante sí tal cantidad de personas hermosas que los ojos fueron deslumbrados. El niño, que estaba coronado y engalanado con adornos semejantes al oro, fue llevado por su padre envuelto en tejidos de fina muselina. Cuando la gente lo vio, se sintieron tan llenos de felicidad que no pudieron evitar que les brotaran las lágrimas. Aquellos que allí estaban exclamaron: “Cuando naciste, la tienda del Sol fue levantada, y canciones melodiosas fueron escuchadas por la gente. Por lo tanto, nuestro mayor deseo era encontrarnos contigo. Y ahora, habiéndote visto, estamos llenos de gozoso temor”.
Entonces el excelente Príncipe preguntó: “Oh, padres, ¿Quién es esta gente?”
Sus padres contestaron: “Son tus súbditos, Príncipe”.
Entonces el excelente Príncipe dijo: “¡Que puedan ellos ser poseedores de un mérito similar al de mis padres! ¡Que puedan gobernar reinos que alcancen la cumbre de su prosperidad!
¡Que puedan nacer como hijos de reyes, y que puedan ser mantenidos por hechos santos y virtuosos”
Entonces, cuando la procesión real llego a salvo al Vihara de Vikramashila, el excelente Príncipe, tras postrarse ante las Tres Joyas, recitó esta melodiosa canción de alabanza: “Habiendo obtenido el noble cuerpo de un hombre, y teniendo todos los órganos sin defectos, tomaré refugio en las Tres Joyas. Siempre llevaré a las Tres Joyas sobre mi cabeza con total sinceridad. Por lo tanto, ¡Que puedan las Tres Joyas ser mi refugio!”
Cuando estas palabras fueron escuchadas por el Rey, la Reina, los ministros y los monjes, todos ellos quedaron maravillados y llenos de gozo, y con una sola voz declararon que el príncipe estaba destinado para la grandeza. Entonces el Rey, la Reina y los sirvientes dijeron:”Qué podamos nosotros, gracias a la acumulación de méritos obtenida al mostrar reverencia y al hacer ofrendas, ser capaces de hacer ofrendas a las Tres Joyas vida tras vida. Y, por la virtud de estos méritos, rogamos por la continuidad prolongada de nuestra religión, para lo cual haremos ofrendas a la Sangha. Oh, que podamos vernos libres de los sufrimientos causados por las impurezas”.
Cuando el Príncipe escuchó sus palabras, miró a sus padres y exclamó: “¡Qué pueda yo no estar nunca atado a los intereses mundanos!¡Qué pueda yo enseñar el santo sendero de los monjes, y humildemente venerar a las Tres Joyas!¡Qué pueda yo sentir compasión por todos los seres!”
Sus padres y los demás quedaron completamente maravillados cuando oyeron lo que el Príncipe había dicho. Esta fue la primera predicación de mi gurú. El Príncipe, que tenía tres años, había llegado a estar bien versado en astrología, escritura y Sánscrito. A los seis años, era capaz de distinguir entre las enseñanzas Budistas y las no Budistas. A partir de entonces, y hasta los diez años de edad, tomó a las Tres Joyas como refugio observando los preceptos (shilas) de los upasakas, practicando la generosidad (Dana), siendo feliz estudiando, recitando las oraciones, buscando el reunirse con la gente de carácter noble, obedeciendo y sirviendo a sus padres humildemente y con dulces palabras, disfrutando con todo tipo de danza religiosa y de canciones sacras, rindiendo respeto a los hombres santos incluso desde la distancia, contemplando los afanes mundanos con un corazón apenado, ayudando a aquellos que eran desgraciados, y haciendo muchas acciones nobles de este tipo. Cuando el Príncipe alcanzó la edad de once años, los ministros y súbditos le trajeron veintiuna chicas de noble familia, y el Rey y la Reina se las ofrecieron junto con valiosos regalos.
Cierto día, el Rey reunió a sus ministros y les ordenó: “A partir de mañana, debéis de preparar cuidadosamente las trece carrozas reales, y adornarlas con innumerables ornamentos tal y como al pueblo le gusta; especialmente la más hermosa y fuerte de las carrozas debería de ser colocada en el centro. En ella deberíais de colocar el parasol del pavo real rodeada por abanicos. En el centro, bajo el parasol del pavo real, colocad a Chandragarbha vestido con ropas espléndidas sobre un trono enjoyado. En las restantes doce carrozas adornadas, todos los ministros estarán sentados luciendo magníficos vestidos, y estarán acompañados por músicos que con muy diversos tipos de instrumentos tocarán una música deliciosa.
La procesión será liderada por tres carrozas blancas; habrá tres carrozas rojas en la parte trasera, tres amarillas en la parte derecha, y tres verdes a la izquierda. En cada una de las carrozas colocad a muchos jóvenes y doncellas con estandartes coloreados propios de los dioses de las cuatro direcciones. La carroza del Príncipe, pintada de los cinco colores, debería de estar adornada en las cuatro esquinas con tallas en forma de cuellos de pavo real, y rodeada por chicas vestidas como diosas portando ofrendas. Los demás auxiliares deberían de tocar hermosas canciones con instrumentos tales como violines, tambores, y címbalos para deleitar a las multitudes que se reunirán en todas partes. Fuera de la ciudad, en un agradable jardín, han de ser dispuestos todo tipo de diversiones y juegos que hagan que el pueblo se reúna allí. Estas diversiones tienen que durar medio mes, de forma que todo el pueblo se sienta feliz y contento. En esa asamblea, tiene que haber chicas listas para deleitar al Príncipe, y los ministros tienen que instruirlas sobre cómo comportarse cuando el Príncipe esté lanzando miradas sobre ellas”
Así pues, el gran Rey ordenó a los ministros que tuvieran listas las trece carrozas adornadas en el plazo de una semana, con la carroza del Príncipe en el medio, ricamente adornada, y doce carrozas con músicos que toquen todo tipo de instrumentos.
Entonces, en las afueras de la gran ciudad, en los cruces de caminos y en los jardines, el pueblo comenzó a divertirse con juegos fascinantes. Durante el progreso de la comitiva real a través de los distintos barrios de la ciudad, por los que pasaban el Príncipe Chandragarbha junto con las carrozas y sus 25000 asistentes, la gente le daba la bienvenida como si fuera un rey universal (Chakravartin) desde los jardines de lotos adyacentes a la capital, y desde cada cruce de caminos, y seguían con su mirada al Príncipe. Prabhadevi y las demás mujeres de la corte, los camaradas y parientes del Príncipe,  se animaban unos a otros a darse prisa para ver la concentración de gente. Cuando la gente estaba aglomerada en torno a la procesión, las hijas del Rey Punnadhara, del Rey Nemandhara, del Rey Jalapati, y del Rey Pracandraprabha, y otros reyes de alta alcurnia, de noble físico y grandes posesiones, llegaron armados, montando en veintiuna carrozas, para unirse a las celebraciones. En cada una de las carrozas iban siete chicas junto con siete doncellas asistentes. Todas estas veintiuna carrozas estaban adornadas magníficamente con diversos adornos. Los conductores venían cantando melodiosas canciones y mostraban su felicidad. Las chicas, sentadas, parecían diosas, con sus ojos amorosos fijos en el Príncipe, y a la vista de su juventud, los cabellos de sus miembros se erizaban de lo grande que era su pasión.
De repente, se apareció una diosa, con una tez de color azul pálido, y pronunció la siguiente admonición al Príncipe:
Oh, el más afortunado de los príncipes, no te ocupes del poder, y estate libre de la lujuria.
Si, como un elefante hundido en un pantano, tú, un héroe, te hundieras en el fango de la lujuria,
¿No mancillaría los hábitos de quien guarda los preceptos, que has llevado
En tus quinientas cincuenta y dos vidas anteriores
Cuando tomaste la forma de un pandita no engañado, un santo monje?
Por lo tanto, como los patos que buscan salir del jardín de lotos,
Busca tu ordenación en esta vida.
Las encantadoras y amorosas chicas que viven en esta ciudad
Son tentaciones enviadas por Mara para disipar el brillo de tus preceptos,
Por eso esperan traicionarte mostrándote su pasión.
¡Se sabedor de esto, Oh buen Príncipe!
Lo mismo que la Luna reflejada en el océano,
Tu pureza da lugar a más brillantez, Oh Príncipe.
Tu cabeza adornada con los cinco ornamentos sagrados que son como joyas
Envía un hechizo de fascinación entre la gente.
Puesto que tú has obtenido un cuerpo humano, tan difícil de conseguir,
Deberías de dedicar tu vida a escuchar, reflexionar, y practicar el Dharma,
Y, para eliminar todas tus dudas,
Deberías de buscar la guía de innumerables gurús”
El Príncipe sonrió, y respondió así al consejo de la diosa:
“¡Oh, que maravilloso!¡ Esto es bueno, esto es bueno, lo más excelente entre lo bueno!
El sabio encuentra deleite en el silencio del bosque,
Como los pavos reales que crecen con las plantas venenosas,
O como los patos que gozan en el agua de un lago.
De la misma forma en que los cuervos se divierten en los lugares sucios,
Así, la gente ordinaria se hacina en la ciudad.
Sin embargo, al igual que los patos buscan salir del estanque de lotos,
La gente sabia busca el bosque.
¡Qué diferencia respecto a la gente ordinaria!
Así, en el pasado, el Príncipe Siddhartha
Sintió repulsión hacia el próspero reino de Suddhodana, como si fuera un sucio pantano.
El buscó la iluminación, renunciando a todas sus consortes reales.
Todos los humanos y dioses lo alabaron y veneraron.
Poseyendo las treinta y dos gloriosas marcas, y los ochenta marcas nobles de un rey del Dharma,
Alcanzó la Budeidad acompañada por los doce estados santos.
A no ser que yo renuncie a este reino,
Yo aumentaré la lujuria en el pantano del mal.
Todos los amigos incrementan la lujuria en el pantano del mal.
Todos los amigos son traidores enviados por Mara.
Toda riqueza no es más que un rio salado.
Ahora, haciendo uso de este cuerpo, yo alcanzaré la Iluminación.
El goce de los placeres que mana del deseo
Es tan vacío como el reflejo de la luz de la Luna,
Tan efímero como un eco,
Tan ilusorio como un espejismo,
Tan dependiente como un reflejo.
En este vasto océano de la aflicción,
Los ríos del nacimiento, decaimiento, enfermedad y muerte fluyen sin cesar.
En el pasado, yo he estado encadenado por el poder kármico de las acciones impuras,
Pero hoy, soy capaz de aprovechar esta vida, así que ¿Por qué no ir en pos del Dharma?
Estando determinado a buscar la liberación respecto a las cosas mundanas,
Me dedicaré al Noble Dharma bajo la guía de mis gurús”
Cuando la gente de esa ciudad oyó las palabras del Príncipe, lloraron: “Tales palabras parecen indicar que este Príncipe no reinará sobre el reino; pero si llegara a reinar, sería sin duda un rey del Dharma; sin embargo, buscando a mucha gente instruida y a los gurús, el emulará al Hijo de los Sakya”
Esto gritaba la gente a su alrededor, llenos de gozo y maravillados, mirando al Príncipe repetidamente, con sus ojos llenos de amor. Sin embargo, aquellas chicas de alta cuna que se habían sentido tan felices cuando habían visto al Príncipe, se sintieron estremecidas cuando oyeron sus palabras. Buscando a sus padres, ellas hablaron esto: “ El Noble Príncipe ha declarado que siente repulsión hacia el mundo, y que abandonará el reino para llegar a ser un santo monje, lo mismo que lo fue el Príncipe Siddhartha que renunció a su reina, y que no sintió apego hacia su pueblo. Ahora, todos nosotros, nuestros padres y los demás, tenemos que buscar el palacio y hacer todo lo que deba de ser hecho por medio de nuestra gran riqueza, para que la mente del Príncipe permanezca fijada en el reino. Esto es lo que nosotras, las chicas, os urgimos”.
Los ministros, padres, y súbditos hicieron los mayores esfuerzos para complacer al Príncipe, trayéndole chicas para que bailasen y cantasen para él. Entonces el Príncipe reunió en la ciudad y en las vecindades a ciento treinta jinetes armados vestidos con ropas de combate, y salieron de caza.
Eventualmente llegaron ante un Brahmín llamado Zitari, el cual tenía la apariencia de un Arhat. Vivía en una cueva, y se vestía pulcra y limpiamente con las ropas de un ermitaño, cuando llegaron estaba cantando una hermosa y melodiosa canción. El Príncipe, mientras aún estaba sobre su caballo preguntó: “Oh, ermitaño, ¿Qué tipo de conocimientos has adquirido gracias al vivir en este sitio solitario, al comer comida pura, y al realizar hechos nobles; por renunciar a los bienes y placeres, y al observar una regla ascética estricta?”
El ermitaño, sin levantar sus ojos, le contestó al Príncipe así: “Oh, Príncipe, las riquezas que poseen los brahmines y las personas reales son como las flores de verano, que pronto se marchitan; así pues, el poder de las acciones kármicas lleva a los estados de nacimiento inferiores, a los estados miserables.
Viviendo aquí, yo he aprendido que las riquezas no serán de ningún provecho en la siguiente vida. Temiendo nacer como un sucio insecto cazado en las ciénagas, como un resultado del comportamiento bestial infringido al ganado, a los perros, y a los cerdos, practicando la auto mortificación, yo habito en este claro del bosque. Percibiendo que no hay ningún valor en una riqueza ilusoria, y recordando la próxima vida, ahora vivo como un ermitaño”
Tras oír estas palabras, el Príncipe habló como sigue, buscando el leer en la mente del ermitaño a partir de su comportamiento: “Los ermitaños sois más arrogantes que los demás, no levantándose ni tan siquiera en la presencia de una persona de la realeza”
El gran ermitaño le replicó: “¿Qué tipo de persona de la realeza eres, y de dónde vienes? Puesto que yo no tengo ni amigos, ni enemigos, no sé nada sobre ti. Yo soy feliz sin riquezas en estos bosques. El único enemigo que tengo en mi vida es Yama, el Señor de la Muerte, y estando libre del orgullo, yo he dejado de prestar atención a las distracciones”
El Príncipe le replicó: “Soy del Reino del Estandarte Dorado de la Victoria, y soy un hijo del Rey Kalyana Shri. Hoy he venido a este bosque en busca de gente desafecta si la hubiera, y tú has cometido una ofensa al no reconocer a un miembro de la familia real”
El gran ermitaño continuó: “¿Es el que yo esté apartado de la raza de los humanos una ofensa? Yo no tengo maestro, ni sirviente, ni nadie que me proteja. Rey, cuando entres en la siguiente vida, no tendrás ni caballo ni compañero, tendrás que caminar solo. Hambriento y desnudo, tendrás que vagar solo entre la muerte y el renacimiento. Tu errar por lugares desconocidos, por países desconocidos, seguirá y seguirá. Un día ya no serás más el hijo de un rey. Es debido a razones como estas por lo que yo estoy en este lugar solitario”
Tras escuchar estas palabras, el Príncipe desmontó de su caballo, y le ofreció tres regalos, a saber sirvientes, caballos, y armas. Con las manos reverentemente juntas, el pronunció los siguientes versos:
“Para probar el conocimiento de Su Reverencia,
Yo pronuncié palabras que fueron duras y orgullosas.
Ahora, día y noche permanezco arrepentido, encontrándome disgustado con los asuntos mundanos.
Te ruego, oh ermitaño, que me recibas como tú discípulo”
El gran ermitaño contestó: “Ven, que pueda tu mente ser liberada del viento del orgullo. Qué puedas llegar a ser un líder de los gobernantes (shasanas)”.
Diciendo eso, el ermitaño despertó en él la bodhicitta, y le otorgó las bendiciones de las Tres Joyas. Entonces el Príncipe se levantó, y le ofreció al ermitaño carruajes y otros regalos como agradecimiento por las bendiciones de las Tres Joyas, y por el regalo de la bodhicitta.
El ermitaño, para hacer posible que el Príncipe recibiera todo el mérito, aceptó las ofrendas por un tiempo. Entonces, el le dio este consejo:
“Oh, Príncipe, si sin haberlo pensado cuidadosamente, tú has hecho ofrendas suficientes para resolver los presentes problemas, y por tanto, lograr la grandeza en esta vida, esa es una forma de actuar egoísta de la que incluso los zorros y los lobos son capaces.
La iluminación no puede ser conseguida así ni tan siquiera por los Realizadores Solitarios (Pratyekabuddhas).
Incluso un sirviente puede llenar su boca con comida, pero un rey nunca puede encontrar satisfacción en esta vida.
Por lo tanto, Oh Príncipe, llena de celo tu corazón, y busca la iluminación renunciando al reino”
A esto el Príncipe respondió: “Yo estoy encadenado por mis reales consortes como un prisionero mimado.
Sobre todo, atado por los efectos de mi aflicción, yo estoy muy atado a mis parientes
Todos los cuales me traicionan mostrándome su amor.
Así es como me siento en este mundo enfangado. Ahora, yo no puedo soportar las acciones del Rey.
Por lo tanto, oh gurú, bendíceme”
A estas palabras el ermitaño replicó: “Una de las grandes cadenas del mundo es un nacimiento elevado. El nombre más querido para Mara es “rey”, los principales mensajeros de Mara son los ministros reales. Ciertamente, las acciones del Rey pronto te harán daño. Por lo tanto, tú has de ir a Nalanda. Allí vive uno que ha sido tu gurú a través de las distintas vidas desde un tiempo inmemorial, Bodhibhadra. Recibiendo de él la bodhicitta, y escuchando el Dharma, entonces puedes llegar a estar cara a cara con la verdad. Este hombre tan instruido será de gran beneficio para ti”
Tras decir esto, el gran ermitaño, devolvió todas las ofrendas y continuó diciendo: “Vuelve a mi cuando llegues a ser un monje. Te guiaré con muchos buenos consejos”
Entonces el Príncipe, tras volver rápidamente a su capital, cogió oro, plata, y grandes riquezas con las que se dirigió a Nalanda seguido por sus asistentes. El Rey de Nalanda, tembloroso, fue a recibir al Príncipe, mientras a cierta distancia aguardaban sus tropas y asistentes. Cuando se encontraron, él pronunció estas nobles palabras: “Oh, Príncipe, ¿De dónde has venido?,  ¿Dónde has nacido, tú que eres como un monarca universal? ¿A dónde iras a someter a los enemigos del excelente Dharma? Yo, te he visto en la distancia, y he venido a recibirte”
El Príncipe le respondió: “Yo vengo de la tierra del Este de Bengala, del Palacio del Estandarte Dorado de la Victoria. Ahora, voy a derrotar al enemigo, el samsara. ¡Voy a subyugar al Mara de la Muerte!”
El Rey dijo: “Tú eres un hijo del Rey del Este de Bengala, el pio Rey Kalyana Shri, el rey que como un monarca universal ha resultado victorioso sobre muchos males. Es muy afortunado que un hijo de tal Rey haya venido a mi país. Vuestro Vihara de Vikramashila es como el palacio de una divinidad en el paraíso. El renunciar a un sitio tan maravilloso está más allá de la imaginación; los panditas allí son tan brillantes como el Sol y la Luna. ¿Por qué has venido entonces a buscar aquí a otro maestro, Oh gran Príncipe?”
El excelente Príncipe respondió: “En la gran institución religiosa de Nalanda, que es semejante a un vasto océano lleno de joyas, entre los panditas que son tan numerosos como las estrellas, vive el más excelente y venerable Bodhibhadra, quien me ha dicho el ermitaño que será mi gurú. ¡Te lo suplico, Oh Rey, que no me lo impidas!”
El Rey de Nalanda entonces contestó: “¡Grande, sin duda, es el excelente Bodhibhadra! ¡Es como la nevada Montaña de Tise, inmóvil, dando su resplandor! De la misma forma en la que el dios de la riqueza es rico en posesiones, así de rico es Bodhibhadra en nobles seguidores. Te ruego que vengas ahora a celebrar estas gozosas noticias con unos placenteros entretenimientos”
“Excelente” dijo el Príncipe.
Entonces el Rey de Nalanda, yendo en procesión con todos aquellos que habían ido a dar la bienvenida al Príncipe, se dirigieron a Nalanda con el acompañamiento de música. Al Sur de Nalanda, había un palacio llamado Samantabhadra Prasada, en un lugar conocido como Padamadesh, rodeado por innumerables casas. En este lugar, el Príncipe fue invitado a sentarse en un trono bellamente decorado, y el propio Rey de Nalanda le sirvió, y alabo su Realeza.
Más tarde, se fueron a donde estaba el gurú Bodhibhadra, en Nalanda. Al entrar en el Monasterio, el Príncipe se sintió extremadamente feliz de encontrarse con su gurú. Lo mismo le ocurrió al noble gurú Bodhibhadra; cuando supo de la llegada del Príncipe, se sintió lleno de alegría y, levantándose de su estera, pronunció las siguientes dulces palabras de Dharma:
“¡Así que has venido, Oh hijo del Rey del Dharma! ¿Florece nuestra religión en Bengala? ¿No te ha cansado el largo viaje?”
El excelente Príncipe contestó: “Mi padre tiene buena salud, y yo he venido aquí para buscar el Dharma. Y tras un viaje seguro, me he encontrado contigo hoy. Oh, sabio que expones las enseñanzas del Buda, ¿No estás aburrido de tanto escuchar, pensar, y meditar?”
Ante estas palabras el gurú replicó: “Yo también estoy bien. Día y noche florezco gracias a las bendiciones del Santo Dharma. Toma asiento, Oh Príncipe excelente, y dime qué necesitas”
Entonces el Príncipe se postró reverentemente y, con su ofrenda de joyas, complació al gurú. Entonces, en tonos humildes, lloró: “ ¡Escucha compasivamente mis palabras, Oh Maestro de Todos los Seres! No puedo soportar el océano de sufrimiento que es el samsara. Temiendo sufrir debido a la trampa de un gran reino, fui con algunos acompañantes armados al bosque. Allí llegué ante el gurú Zitari que estaba viviendo allí. Entonces yo le pedí el regalo de la bodhicitta y, por la gracia de ese alto pandita, fui enviado a esta gran institución de Nalanda. Allí, dijo el ermitaño, bendecido por la divinidad en vidas anteriores, vive el noble gurú Bodhibhadra. Busca de él la bendición de la bodhicitta. Inmediatamente fui a mi palacio, y cogí regalos para las ofrendas. Hoy he llegado. Se amable conmigo en tú compasión, y otórgame la bodhicitta y muchas bendiciones”
Entonces el Príncipe se sentó inmediatamente. El gurú, entrando en meditación, le dio las bendiciones de las acciones correctas de cuerpo, habla, y mente, junto con la bodhicitta y otras bendiciones. Entonces le dio la siguiente admonición:
Oh, Príncipe. Haz un buen uso de esta vida. Salvo que busques la liberación renunciando al reino,
Cuando tu karma te lleve a caer en los malos renacimientos, será demasiado tarde para arrepentirte.
Esta vida es una oportunidad preciosa para establecer una base sólida para todas las vidas.
Si no haces gigantescos esfuerzos, sino que pierdes esta valiosa oportunidad de obtener la liberación,
Oh, Honorable Príncipe, no serás capaz de obtenerla en el futuro.
No importa lo que tengas, ni el coraje que muestres, cuando el mensajero de la muerte te lleve a través del angosto sendero que lleva al más allá (siguiente vida), ningún poder, ningún protector, ni ningún arrepentimiento te serán de ninguna ayuda.
¡Oh, Príncipe excelente! Este es el Dharma que ha de ser ponderado.
Al Norte de Nalanda, allí vive uno que ha sido tu gurú en vidas previas desde tiempo inmemorial. Es conocido como el Príncipe Bodhikoyal; él ha pasado toda su vida meditando en sitios solitarios. No corrompido por la suciedad de los ocho extremos, está investido con la observación de los preceptos, y posee el poder de la profecía. Acércate a él, y recibe su enseñanza del Dharma”.
El Príncipe, habiendo oído estas admoniciones del gurú, con tristeza abandonó al valioso Bodhibhadra, para ir con el noble Bodhikoyal, ante quién se postró e hizo ofrendas, diciendo: “Soy un hijo del Este de Bengala. He partido del Palacio del Estandarte Dorado de la Victoria, he hecho mi camino hacia el Monasterio de Nalanda, y allí recibí la bodhicitta del venerable Bodhibhadra. El Venerable me advirtió: “No te quedes aquí, sino vete al Norte, donde vive uno que ha sido tu gurú en muchas vidas, desde tiempo inmemorial, que tiene por nombre Venerable Bodhikoyal. Acércate a él, y recibe la bendición de la bodhicitta. Este Venerable será de gran beneficio para ti.” A continuación, yo abandone con tristeza a mi noble gurú, y he venido lleno de gozo para estar cerca de ti. ¡Oh, Maestro! Yo no puedo soportar las acciones de mi padre. Tú, noble gurú, tienes que bendecirme”
Lleno de gozo, el eminente gurú pronunció estas palabras: “Es excelente que el Príncipe haya venido. Acércate, tú que eres para mí como yo mismo, y recibe mi bendición. Te hablaré de la verdadera naturaleza del Dharma con todo mi amor”.
Entonces el Príncipe, tras haberse postrado y tras presentar muchas ofrendas, humildemente se sentó sobre la estera. El Venerable Bodhikoyal administró la bodhicitta, y pronunció los siguientes versos como la esencia de su profunda enseñanza:
“¡Oh, Príncipe! Incluso estando dotado con las tres posesiones (gracia, gloria, y riqueza) en esta vida, ello sería perjudicial para hacer meritoria tú vida; el que poseyeras un cuerpo humano no serviría de aval. Y qué lamentable sería si tú perdieras las riquezas de las vidas futuras.
¡Oh, Príncipe! Como una vez dijo el Noble Nagarjuna: “Todas las cosas, tanto externas como internas, son vacías, son como un sueño, son ilusorias”. Quienes yerren a la hora de ponderar estas dos verdades será engullido por el sucio fango del samsara.
¡Oh, Príncipe! Tienes que fijar tu concentración en la vacuidad, insubstancial como el cielo.
Pero cuando, tras la meditación, sientas que todas las cosas parecen un espejismo,
Entonces ten en cuenta el karma y sus resultados”
Así hizo el gurú para transmitirle el profundo Dharma, por el que el Príncipe alcanzó el prayogamarga( el camino de la preparación, que es el segundo de los cinco niveles) y también alcanzó el samadhi surangama (la contemplación que lleva al poder). Utilizando estas palabras, él describió lo que había percibido:
“¡Oh, Gurú! Tras entrar en samadhi, yo percibí un estado de vacuidad similar a un cielo sin nubes, radiante, puro, y claro. ¡Oh, Gurú! ¿Es esa la naturaleza del Dharma?  Entonces, tras salir de la meditación, yo no estaba preocupado por el apego, pero aspiraba a servir de beneficio a los seres sintientes. Yo reconocí la realidad del karma, incluso aunque todos los objetos se habían revelado como ilusiones. ¡Oh, Gurú! ¿Está mi práctica libre de error?”
El Gurú contestó: “Hombre afortunado. Tú eres un producto del mérito acumulado. Como monje, yo no exagero ni pervierto la verdad. Aunque a la hora de la concentración uno percibe que todos los objetos comparten la vacuidad del cielo, uno ha de contemplar a todos los seres con compasión una vez que la concentración ha sido realizada.
Esta es una exposición de las dos verdades, la absoluta y la relativa.
Es mi más preciosa enseñanza. Ahora, si deseas renunciar a tu reino, al Sur de las montañas de los picos negros, vive mi gurú Avadhuti. El, también fue tu gurú en vidas anteriores. Vete y obtiene el otorgamiento de la bodhicitta de él, y recibe las instrucciones que te llevarán a renunciar al reino”
Tras oír estas palabras de su gurú, el Príncipe, aún remiso a partir, reunió a sus asistentes para felizmente rendirle sus últimos homenajes. A continuación, se fueron por su camino como si estuvieran escoltando a un gran héroe. Mientras se iban yendo, el Rey de Nalanda presentó innumerables objetos preciosos y, siguiendo su caravana, escoltó al Príncipe durante más de tres millas. Antes de que el Rey partiera, el Príncipe habló estas sentidas palabras:
“Aunque tú estás en un cuerpo noble, Oh Rey,
No has sometido al enemigo, el samsara.
Más tarde, cuando seas llevado encadenado por los ejecutores, ¡Bien! Sin duda que eso sería triste. Por lo tanto, aprecia tu riqueza de Dharma.
Aunque tu buen corazón ha hecho posible nuestro encuentro, esto es transitorio por naturaleza, y se desvanece como los asistentes a una feria.
No consideres mi partida una pérdida, pero recuerda el amor que te tengo,
E intenta con fuerza vivir de acuerdo con la religión, con prontitud.”
El Rey respondió: “Hoy nuestro encuentro ha sido la más excelente de las buenas fortunas,
Estoy profundamente conmovido por haberte encontrado, Hijo de un rey religioso.
El que te marches me entristece más que la partida de mi propio hijo, pero rogaré para que podamos encontrarnos pronto de nuevo”
Entonces el Príncipe partió hacia el Sur del pico de las Montañas Negras, para encontrar al Venerable Avadhuti. El descubrió al noble gurú viviendo bajo el abrigo de ese pico oscuro, envuelto en una manta negra que cubría todo su cuerpo. Estaba sentado sobre la piel de un antílope moteado, con un collar de cuentas de meditación adornando su pecho. Su figura era corpulenta, y su vientre voluminoso. Sus ojos eran de un rojo pálido, su tez azulada, y era un hábito suyo el sentarse con una pierna parcialmente extendida. Aunque carecía de posesiones mundanas, él llevaba un cráneo en el que estaban reunidos los seres sintientes. Aunque era visto con frecuencia en aquel sitio, no tenía un lugar fijo para vivir.
El Príncipe desmontó cuando se hallaba aún a distancia y, bien inclinado, se aproximó al gurú, seguido por sus asistentes. El gurú, al encontrarse, con una mirada feroz y fija, habló como sigue:” ¿Ya ha sido tu orgullo interior completamente roto?
¿No estás torturado por los Maras?
¿No estás atrapado en el pantano de tu reino?
¿No eres engañado por las hijas de Mara?
¿Aún no se ha marchitado tu noble cuerpo?
¿Y por qué vienes aquí como el hijo de un rey?”
El Príncipe se postró, y replicó:
“Vengo de la tierra del Este de Bengala,
He venido libre del anhelo por mi reino,
He venido a obtener protección del samsara.
Yo fui a la gran institución de Nalanda,
Y recibí refugio del Venerable Bodhikoyal.
Ese gurú me ha enviado a ti,
Ahora, ¿Puedes darme refugio?”
Ante estas palabras el Venerable Avadhuti respondió:
“¡Oh, Hombre! Puesto que has nacido como un descendiente de la realeza,
¡Qué terribles cantidades de aflicciones tienes que tener!
¿Podrías, arrojando tu reino como quien arroja un escupitajo,
Soportar las acciones de Avadhuti?
¡La riqueza de un reino no es nada más que un lago de veneno!
¡Prueba tan solo una gota, y tu liberación estará en peligro!
¡La riqueza de un reino no es más que un pozo de fuego!
Solo con tocarlo te hará sufrir cruelmente.
Ve de vuelta a tu reino ahora,
Y vuelve a mí pronto, tras contemplar sus miserias”
El Príncipe, tras oír estas palabras del gurú, le rindió sus respetos, y partió para su reino. La gente, al ver a su Príncipe, reía deleitada, bailaban con gozo, y se entregaban a la canción y la música. Cuando el Príncipe llegó al palacio, el Rey y la Reina, gozosos, preguntaron:
“¿Dónde has estado, Oh Chandragarbha?
¿No estás cansado?
¿No sufriste viendo tanta miseria?
Es bueno que hayas venido a casa.”
El Príncipe les respondió a sus padres:
“Me fui a practicar alegres deportes en cada lugar
Me fui para encontrar la forma de vencer a los enemigos de la religión.
Me fui para buscar un gurú capaz de darme protección.
Me fui en busca de lugares solitarios en medio de las montañas y de las rocas.
Vi los defectos del samsara en todos los lugares en los que estuve.
Todos aquellos con los que me asocié, me hablaron de sus males.
Nada de lo que hice me trajo paz a la mente.
Ahora, voy a volver para seguir el Dharma.
¡Oh, padres! ¡Dadme esta oportunidad!
A esto, sus padres contestaron: “Oh, hijo. Si te sientes afligido por el samsara, haz ofrendas a las Tres Joyas reinando sobre tu reino, satisfaciendo las necesidades de aquellos que son menesterosos con verdadera compasión; erigiendo siempre monasterios.
Medita en la compasión (Karuna) y en el amor desinteresado (maitri) con ecuanimidad. Todos serán felices si te comportas de esta forma”
El Príncipe le respondió: “Escucha, padre, si es que me amas. Aquí, en este palacio de joyas doradas, enredado por grupos de consortes cuyos encantos son tan difíciles de resistir, yo sufriré por apoyar a la sangha, y el amor desinteresado será algo amargo.
Contemplando este samsara,
Yo recojo los sufrimientos de todos los seres.
En lo que respecta al apego a este reino,
Yo no sentiré más apego hacia él que a  una gota de saliva.
Día y noche, yo he estado pensando en los defectos de este reino.
Por muy cariñosas que estas traicioneras hijas de Mara puedan ser,
Yo no experimento el menor deseo.
Observando todas estas cosas ilusorias,
Yo reconozco que, entre las tres substancias puras tales como la cuajada, la leche, y la mantequilla,
O entre las tres comidas dulces tales como el azúcar, la melaza, y la miel,
Y, por otro lado, entre aquello que es suciedad inmunda como las personas leprosas, la carne de perro, la pus y la sangre,
No hay ni tan siquiera una partícula de diferencia.
Entre los espléndidos atuendos, la belleza de turquesas y corales, o los preciosos ornamentos de los dioses,
Y los harapos sucios y rotos, no hay un hilo de diferencia.
¡Para practicar la meditación, yo iré al bosque,
Retozaré en los ocho cementerios!
Iré al lugar de los yoguis,
A buscar la soledad en la que puede ser disfrutada la verdadera felicidad.
Abandonando todo apego, y considerándolo todo de forma imparcial,
Seré un mendicante.
Yo voy a los altos picos de la montaña,
Yo voy al gurú Avadhuti.
Yo voy al lugar de los yoguis,
A probar la esencia del Vajrayana.
Yo voy al país de Udyana.
Yo voy a entablar amistad con las dakinis de la sabiduría.
Yo voy al cielo de Akanishtha.
Yo voy a postrarme a los pies de Vairocana.
Yo voy al cielo de Tushita.
Yo voy a servir al noble gurú.
Yo voy a todos los cielos.
Yo voy a realizar ritos devocionales.
Yo voy al cielo Noble, a Sukhavati a disfrutar el deleite,
¡No me encadenes, no me encadenes, Oh Rey Kalyana Shri!
Permíteme ir al lugar de la salvación, Oh padre, si es que me amas.
¡No me encadenes, no me encadenes, Oh Reina Shri Prabhavati!
Permíteme abrazar la religión, Oh madre, si es que me amas.
Dadme ahora un poco de arroz y de vino, carne, leche, melaza, y miel,
Y algunas otras provisiones.
Yo voy a el Venerable Avadhuti y allí, sirviéndolo,
Seré capaz de dominar mi mente”
Cuando estas palabras del canto del noble Príncipe llegaron a los oídos de sus padres, les parecía que estuvieran oyendo la canción de un rey Gandharva que confunde las mentes de la gente. Los padres, aturdidos por la canción del Príncipe, el dieron todo lo que quiso, sin objetar nada. Entonces, cogiendo el arroz y el vino, y las demás provisiones, el Príncipe se dirigió al bosque con una escolta de mil jinetes, y complació al Venerable Avadhuti con sus ofrendas. Todos ellos juntaron sus manos reverentemente ante al gurú, y se postraron a sus pies. El gurú acto seguido administró la bodhicitta, y los bendijo con las enseñanzas del Mahayana. En ese momento, el Príncipe parecía que fuera un monarca universal, protegido del peligro por su séquito de guardias y soldados montando sus caballos en medio del bosque, y pronunciando  gritos marciales. Vigilando los alrededores y a él, lo mantenían a salvo, y le hacían ofrendas de música y canto.
Tras bendecirles, el gurú le ordenó: “Vete a la Montaña Negra. Ve al noble y bienaventurado Vajrayogui; él, quien ha propiciado al Señor de la Muerte sirviéndole como un espíritu asistente. Tienes que ir a ese noble Rahula. Obtén de él la bodhicitta, y gloriosas enseñanzas. El también fue tu gurú en vidas anteriores. No te quedes aquí, sino sigue tu camino felizmente”
Tras oír las palabras del gurú, el Príncipe, como un gran héroe yendo hacia la batalla, cabalgó con sus mil jinetes los cuales, bien pertrechados con escudos y cascos, tocaban música marcial, y blandían hachas, mazas, y lanzas cortas. Como cabalgaban hacia el monasterio, hicieron volar sus flechas, y el sonido metálico ocasionado por sus disparos se oía por todas partes.
En el Monasterio de la Montaña Negra vivían incontables yoguis y yoguinis. Mientras el augusto Vajrayogui estaba exponiendo el Tantra a sus discípulos, vio venir al joven Príncipe Chandragarbha. Aunque sabía que el Príncipe venía a buscar enseñanza religiosa, él generoso, con el motivo de hacerle una advertencia, arrojo un rayo en esa dirección. El rayo, en vez de caer en tierra, fluyó hacia una estupa en la Montaña Negra. Con gran asombro, los discípulos preguntaron: “¿Por qué el Príncipe ha venido con un ejército a visitar al gurú?”
A esto el gurú respondió: “Habiendo pasado durante quinientas cincuenta y dos vidas como un monje sin impurezas, como un gran pandita de los más instruidos, este hombre ha tomado un nacimiento excelente en Bengala, como el  hijo del Rey Kalyana. A pesar de tan poderoso reino y de tan gran cantidad de súbditos, el no está apegado, sino que anhela practicar austeridades. En el pico de esta montaña vive Avadhuti y, como él profetizó, el Príncipe ha llegado hoy aquí. ¿No es esto maravilloso, Oh discípulos míos?”
Cuando el gurú hubo dicho estas palabras, todos ellos exclamaron: “¡Maravilloso!¡Bendito este día en el que el gran héroe ha venido” Entonces todos se levantaron y dieron la bienvenida al Príncipe, mientras él aún estaba en la distancia. Cuando él desmontó, sus mil jinetes hicieron lo mismo. Entonces, entrando en el palacio del gurú, el Príncipe reverentemente se postró ante él, y dijo:
“Yo te ruego que me escuches, exaltado gurú. Aunque yo deseo la liberación renunciando a mi hogar, estoy atado por lo que es llamado mi ascendencia real; yo estoy en peligro de estar encadenado al reino de Bengala.
Yo he escuchado a Zitari, Bodhibhadra, Bodhikoyal y Avadhuti, a  todos estos gurús que han logrado la sabiduría, el conocimiento más elevado, y el poder espiritual. Pero sin embargo, aún no he sido liberado de mi reino
Ahora, yo he sido enviado por ellos a ti, Oh Gurú.
¡Bendíceme con el poder de la bodhicitta y libérame de las cadenas de mi reino!”
Entonces el noble gurú colocó al Príncipe cerca del mandala y, otorgándole el poder de Shri Hevajra, secretamente le dio el nombre de Janna-Guhey-Vajra. Día y noche, el gurú derramó sobre él la lluvia de instrucciones, y estas eran seguidas de una iniciación (abhisheka) que duró trece días completos, tiempo durante el cual, ninguno de sus asistentes durmió, sino que no hacían más que dar vueltas, jugando, cantando, bailando, y disfrutando de muchos tipos de música. Estos asistentes, solo pensaban en cuando aparecería el Príncipe. Cuando los trece días concluyeron, el Príncipe apareció vistiendo las ropas de Heruka (una deidad colérica) y, al ver a sus asistentes, les cantó himnos de exhortación. Mirando a sus tres posesiones (sirvientes, caballos, y armas), el lo percibía todo como carente de valor. Entonces él pronunció la siguiente stanza:
Todas las cosas están en un estado de absoluta inmovilidad, como el cielo.
Todas las cosas son vacías como un eco entre las rocas.
Un reino es tan carente de valor como las riquezas en un sueño.
Los asistentes son decepcionantes como los aquelarres de los magos.
Si yo no busco la liberación renunciando a todo esto,
No estoy bendecido, a pesar de mis méritos acumulados.
Día y noche, contemplando la naturaleza de los fenómenos
Y escuchando siempre el Dharma,
Yo haré un esfuerzo incesante”
Entonces, repentinamente aparecieron muchos divinos yoguis y yoguinis, como Hevajra Yogui; Karma Yoguini, que representa la naturaleza de la impermanencia; Vira Yogui, un maestro del más alto conocimiento y de los poderes espirituales; y los ocho pavorosos ascetas desnudos hombres y mujeres, que cogen en una mano flautas hechas con huesos humanos, y en la otra miembros humanos cuya carne es mordisqueada cuando ellos gritan HUM y PHAT.  Estos danzaron entorno al Príncipe, dándole este consejo:
“Dirígete a Bengala, y cambia a la mente del Rey. Hazle entender por qué tú has renunciado al reino. ¡Oh, Príncipe! Déjale que te permita volver al noble personaje, al yogui Avadhuti. Allí, vístete con ropa basta, y sustenta tu vida con comida burda. Abandona tu estera envuelta en sedas, y siéntate sobre la piel de un antílope. Abandona tus caballos y asistentes, y aprende a viajar solo como un mendigo. No tengas miedo, no temas, cuando estás buscando la liberación; ¡Particularmente ahora que estás cortando al poderoso adversario! ¡Vete ahora, nuestro gurú Hevajra te ordena esto!”
Entonces el Príncipe, habiéndose puesto sus ropas de ermitaño, montó en su caballo, rodeado por los mil jinetes. En el camino de vuelta, él cantó los siguientes versos Vajrayana:
“En la absoluta vacuidad de la mente vajra
Yo he buscado el imperecedero Vajrayana.
Oh, el más delicioso Vajra,
Mi pensamiento despierta a tu noble dignidad. Por la claridad y pureza de Deva vajra,
Es reflejada la sombra del karma, siendo liberado de toda acción imperfecta.
Por el poder de Ratna vajra del mandala del cuerpo,
Miro al Anatta vajra sin miedo.
Por la perfecta sabiduría del Guhey vajra, ¡que pueda yo salir victorioso en la batalla contra el samsara”
Cuando el Príncipe hubo terminado esta canción Vajra, los cuatro grandes ministros de la corte, Mahamantri Shuravajra,  Mahamantri Shatru Prabhanca, Mahamantri Jayatiraj, y Mahamantri Abhaya, cantaron con tristeza:
“¡Qué poderoso es el karma en este mundo!
En esta excelente tierra de Bengala,
De la cual la gente habla maravillas,
¡Qué grande es la prosperidad de su capital!
Agradable de ver el Estandarte Dorado. Magníficos son el Rey Kalyana y Shri Prabhavati, la madre de su pueblo.
Sin embargo, renunciando a sus consejeros, ministros y súbditos, como si fueran fantasmas,
El noble Príncipe prefiere vivir en la selva.
Abandonando sus caballos, carruajes, elefantes,
El andará descalzo como un plebeyo.
Posando sus vestidos y ornamentos, similares a los de un dios,
Se vestirá con una ropa ordinaria.
Abandonando su trono adornado como un pavo real,
El extenderá una piel de antílope en el suelo de una casucha.
Indiferente a la belleza de las mujeres de este reino, que son como diosas,
El vagará por los cementerios, devorando la carne de los cadáveres.
Nosotros, que sentimos tanta felicidad al verte cuando naciste,
Después de haber vivido con nosotros tan gozosamente, ¿Cómo puedes abandonarnos?”
Cantando esta triste canción, los ministros llegaron con el Príncipe a la capital, y tras su llegada al palacio, toda la gente oyó lo que ellos estaban cantando. Buscándolos con la mirada, los vieron, pareciéndose a los Deidades Guardianas de las diez direcciones prestas para ir a la guerra, eso inspiraban, tan valientes y poderosamente armados. El espectáculo era muy asombroso, y pleno de belleza y encanto. Los asistentes hicieron tan gran ruido con su tumulto que incluso el Príncipe estaba atemorizado.
Durante tres meses enteros, los ministros vistieron sus atuendos de guerrero, y mantuvieron a sus caballos ensillados. Unos participaban en carreras de caballos, otros actuaban en dramas y cantaban. Algunos se armaban con armas nuevas como si fueran a la guerra. Los yoguis y las yoguinis hacían cabriolas, y el Príncipe se comportaba como un loco en el centro de la capital, haciendo que todos sus súbditos reconocieran que no podía reinar sobre ese reino. Así que la gente comenzó a llorar. Como si las bestias salvajes hubieran venido exigiendo el devorar la carne del pueblo, sus padres cayeron en una amarga lamentación, en particular el padre, que se lamentaba:
“En el momento de tu auspicioso nacimiento,
Vimos tan maravillosos prodigios que yo estuve seguro de que reinarías sobre el reino.
Y acorde con ello, mi mente estaba feliz.
¿Ahora qué pensamientos son esos que hacen que tú desees marchar para el bosque?”
El Príncipe replicó:
“Te lo ruego, escúchame ,¡Oh, Rey religioso!
Si yo reinara sobre el reino como tu mandas,
Aunque yo estuviera contigo naturalmente en esta vida durante cierto tiempo,
Nosotros, padre e hijo, nunca más nos encontraríamos en nuestras vidas venideras.
¡Qué vergonzoso sería, que yo estuviera, y que en vez de beneficiarte, te hiciera daño!
Es seguro, que renunciado a este poderoso reino yo realizaré el Sendero de la Liberación,
Y entonces en todas las vidas futuras alegremente nos encontraremos de nuevo.
Por lo tanto, te imploro que me des esta oportunidad”
Entonces la madre se lamentó:
“¿De qué sirve? Aunque es mucho lo que lo siento, su karma tiene un peso aún mayor.
Bien. Manda este joven a practicar la religión donde quiera que pueda ir.
Yo ruego para que pronto podamos estar juntos para siempre.”

El Príncipe, en cuanto amaneció, se fue al bosque con los yoguis y, encontrando a Avadhuti, practicaron el ascetismo, y aprendieron todo el Dharma del Camino del Medio (Madhyamarga) sin apego. Desde la edad de doce años hasta los veinte, él practicó el ascetismo con Avadhuti escuchando, pensando, y meditando sobre una estera. Esto hizo que este Santo de gran compasión realizara cientos de diversas austeridades. Renunciando a su poderoso reino, como quien renuncia a una gota de saliva, él alcanzó la completa liberación.
Puesto que no existe ningún rival para tus logros, yo he encontrado en ti al más excelente maestro de religión. Yo, Dromtömpa, postrando mi cabeza, te rendiré humildemente homenaje hasta el fin del samsara. Te lo ruego, Oh Gran Compasivo, que olvides cualquier exageración o perversión de la verdad que pueda haber en este libro.

De esta forma finaliza el resumen, seleccionado del océano de los hechos de mi gurú, exponiendo las acciones virtuosas realizadas mientras alcanzaba la liberación a través de la renuncia a su reino.


Trad. al castellano por el ignorante y falto de devoción upasaka Losang Gyatso.

















lunes, 27 de febrero de 2012

Atisha: Reuniendo la Esencia

REUNIENDO LA ESENCIA
Garbha samgraha.

Rindo homenaje al Gran Compasivo.
1.      Las olas del océano del sufrimiento
Asolan la tierra en los tres reinos,
Surgiendo con seguridad de las compulsiones
Del karma, sea virtuoso o carente de virtud.
2.      Las aflicciones, tales como el apego y el rechazo,
Son las causas que generan estas compulsiones.
Y la causa de que ellas surjan
Proviene de este aferramiento a las dualidades,
Tales como lo que es placentero y lo que es desagradable.
3.      La verdadera causa de que todo llegue a existir
Es este demonio del aferramiento a las “realidades”,
Tales como eternidad, infinitud, e identidad;
Y por lo tanto, la persona desarrollada
Puesto que ha de procurar salvarse a sí misma y a los demás,
Debe de bloquear este aferramiento a la “realidad”
Cultivando todos los procesos correctos de razonamiento,
Tales como la Originación Dependiente.
4.      Sabiendo que todos y cada uno de los fenómenos,
Tanto los internos como los externos, son similares al espacio,
Y que carecen de cualquier tipo de características diferenciadoras,
Uno abraza a todas las criaturas, las cuales
También están engañadas por el demonio del aferramiento a las “realidades”.
Entonces llega la Gran Compasión, secando el océano del sufrimiento,
Y uno genera la Preciosa Mente del Despertar (Bodhicitta)
De la cual fluye todo bien, para uno mismo y para los demás.
5.      Desarrollando el crecimiento de la ecuanimidad
Con cosas como las Seis Perfecciones,
Habiendo transitado de forma gradual por los Cinco Caminos,
Y tras purificar los Dos Oscurecimientos (Aflicciones y karma)
Con las Dos Acumulaciones (mérito y sabiduría)
Será logrado el fruto de los Tres Cuerpos.
6.      Una nube de incomparable Compasión
Surge de la Vacuidad semejante al espacio,
Teniendo las características de los Tres Cuerpos;
La ambrosía mana de dos de estos Cuerpos
Y continuamente riega la tierra seca de los Tres Reinos.
De esa semilla de la esencia del Despertar
Madurará la cosecha de la virtud.
Esa esencia de todos los Budas
Es este “Recogiendo la Esencia”.
7.      Puesto que estamos al final del tiempo,
Cuando la vida es corta, la enfermedad mucha, y los disfrutes escasos,
Y debido al incremento de los obstáculos en nuestra mala situación,
Nos vemos impotentes para permanecer mucho tiempo aquí.
Puesto que somos incapaces de comprender los versos de las escrituras,
Tenemos que confiar en un verdadero Amigo Espiritual.
Tenemos que tener una mente con una gran perseverancia,
Y esforzarnos en ser conscientes del abismo abierto;
Es para ayudar con esto a salvarse uno mismo y a los demás
Por lo que yo he resumido apresuradamente esta Esencia.
8.      Yo he hecho esto sin ningún tipo de afección, y para acumular mérito,
De forma que cuando la Mente del Despertar (Bodhicitta) sea de ellos,
Todos los seres sintientes desafortunados
Puedan rápidamente reunirse en esta Esencia.

Este “Reuniendo la Esencia” fue compuesto por el gran Maestro Sri Dipankara-jñana (Atisha). El pandita mismo y el monje traductor Tsultrim Byung-gnas Zhipa la tradujeron, editaron, y publicaron.

Trad. al castellano por el ignorante y falto de devoción upasaka Losang Gyatso.



domingo, 26 de febrero de 2012

Thrangu Rinpoche :Los Concilios Mahayana, Sutras, Tantras, y Shastras.

LOS CONCILOS MAHAYANA, LOS SUTRAS, TANTRAS, Y SHASTRAS.

Cómo los Bodhisattvas preservaron de forma auténtica las enseñanzas del Buda.

 

La historia de los Tres Concilios verdaderamente relata más directamente la forma en la que fueron preservadas las enseñanzas del Hinayana, y particularmente, la tradición del Vinaya.

Pero también tuvieron lugar, de forma similar, concilios dentro de la tradición Mahayana. Algún tiempo después de la muerte del Buda, un millón de bodhisattvas se reunieron bajo el liderato de los tres grandes bodhisattvas Vajrapani, Maitreya, y Mañjushri, sobre la cumbre del Monte Vimalasvabhava; que está situado al Sur de Rajagriha, en el Sur de India.

Todas las enseñanzas del Buda también fueron recogidas en las tres mismas cestas: Sutras, Vinaya, y Abhidharma. El bodhisattva Vajrapani recitó los Sutras. El bodhisattva Maitreya recitó el Vinaya; y el bodhisattva Mañjushri recitó el Abhidharma. Por lo tanto, en esta reunión, también compilaron  todas las enseñanzas del Buda, y las clasificaron en estas tres categorías principales.

Una cosa similar sucedió con las enseñanzas Vajrayana. El Buda enseñó las cuatro categorías de tantra: el Kriya tantra, el carya tantra, el yoga tantra, y el anuttarayoga tantra. 

Para los tres tantras inferiores: el Kriya tantra, carya tantra, y yoga tantra, hubo una asamblea especial de todos los bodhisattvas en el reino celestial para reunir todas estas enseñanzas, estando dirigidos por Vajrapani. Por estas razón, en la tradición Vajrayana él es conocido como el “Señor de los Secretos”. Estos secretos se refieren al mantra secreto, esto es, al Vajrayana.

¿Cómo llegó a ser el “Señor de los Secretos? En primer lugar, él fue quien le pidió al Buda que girara la profunda rueda del Dharma de los Tantras, y entonces cuando fue girada, fue el más aventajado de los discípulos. Más tarde, cuando se celebró esta reunión de los bodhisattvas para agrupar todos los tantras inferiores, Vajrapani fue el líder de esta reunión, y ha sido por su acción por lo que los tantras han sido preservados hasta ahora.

En lo referente a los tantras del anuttarayoga, los tantras padre y los tantras madre, fueron principalmente requeridos y recibidos por dakinis como por ejemplo Vajrayoguini, y fueron también las dakinis de la sabiduría quienes agruparon y preservaron estas enseñanzas. El Tantra de Hevajra, le fue transmitido principalmente al bodhisattva Vajragarbha. Más tarde él compiló las enseñanzas y las transmitió en su integridad.

El Tantra de Kalachakra, le fue transmitido principalmente al Rey del Dharma Suchandra. En realidad, él era una emanación de Mañjushri. También fue otro de los que guardaron la enseñanza, la compilaron, y la transmitieron.

Lo que a continuación sigue, es una explicación de los Sutras, Tantras, y Shastras.

LOS SUTRAS

Bien, el Primer Giro de las enseñanzas fue dado en Varanasi, la cual podéis visitar hoy en día en India. El Buda enseñó en el Parque del Ciervo, que ahora es llamado Sarnath, el cual en aquel tiempo era un lugar muy apartado. Tras haber alcanzado la completa iluminación, el Buda permaneció completamente en silencio, y no enseñó durante siete semanas. La razón para que hiciera esto fue el mostrar que el Dharma es algo muy raro, muy especial, muy valioso, y por eso fue por lo que el Buda permaneció en silencio durante todo este tiempo, hasta que le fue pedido que enseñara. La petición le fue hecha por muchos dioses, incluido Brahma. Habiéndole sido pedido el que enseñara, el Buda se fue a Varanasi, y dio las enseñanzas en el Parque del Ciervo. Dio las enseñanzas a cinco hombres, que fueron llamados “los cinco buenos seguidores”, los cuales estaban conectados con el Buda por un karma previo, y que gracias a este vínculo, fueron los primeros en recibir sus enseñanzas.

El contenido de este Primer Giro de la Rueda del Dharma fue la enseñanza de las Cuatro Nobles Verdades. El Buda expuso esas Cuatro Nobles Verdades para dejar muy claro a todos aquellos que estaban siguiendo el Sendero del Buda, qué era la enseñanza, el por qué uno necesita practicarla, y qué tipo de resultados pueden esperarse de la práctica. Por lo tanto, para dejar claro cuál era el Sendero del Buda, lo explicó de forma muy clara bajo la forma de las Cuatro Verdades.

El mostró que si no practicamos el Sendero del Dharma, vagaremos una y otra vez a través del samsara; pero si practicamos el Dharma, obtendremos la liberación del nirvana. El Buda, en primer lugar, enseñó que el sufrimiento es inherente al samsara, y que esto es lo que verdaderamente debemos de superar. En segundo lugar, enseñó que las causas de ese sufrimiento son las emociones aflictivas o kleshas, y el karma. Para contrarrestar el samsara, debemos de desarrollar el aspecto del nirvana, que tiene dos partes. La Tercera Noble Verdad de la Cesación o Paz, muestra qué es lo que podemos alcanzar. El nirvana es el cese del sufrimiento. Y la Cuarta Noble Verdad nos muestra el Sendero que hay que seguir, es la Noble Verdad del Sendero.

Puesto que el samsara tiene como naturaleza propia al sufrimiento, tenemos que ir más allá del samsara para eliminar el sufrimiento. Puesto que el nirvana es paz, eso es lo que hemos de intentar obtener. Pero el alcanzar el nirvana y el eliminar el samsara no puede ser hecho de forma automática. Por lo tanto, es trabajando sobre las causas de estos, nirvana y samsara, como podemos lograr nuestro propósito. Por eso es por lo que el Buda expuso las Cuatro Nobles Verdades en forma de causas y efectos. Las causas del sufrimiento del samsara son las emociones aflictivas tales como la lujuria, el enfado, y la ignorancia; y el karma, a los cuales es necesario superar. De la misma forma, la causa de la paz y el éxtasis del nirvana es el Sendero que es necesario que sea practicado.

Por lo tanto así es como el Buda dio todo el contenido de su enseñanza bajo la forma de estas Cuatro Verdades. Dentro de cada aspecto del samsara y del nirvana se encuentra esta relación causal entre causa y efecto. Esta serie de enseñanzas que comenzaron en Varanasi fueron llamadas el Primer Giro de la Rueda del Dharma.

Más tarde, el Buda enseñó el Segundo Giro de la Rueda del Dharma en el Pico del Buitre, en Rajagriha, India. Las personas que estuvieron presentes durante esta enseñanza, en gran número, eran Arhats y Bodhisattvas. La enseñanza fue principalmente la exposición de la Perfección de la Sabiduría (Prajnaparamita). Fue cuando el Buda dio las enseñanzas sobre la vacuidad, y sobre la forma de conducta de los bodhisattvas a través de las enseñanzas sobre las Seis Perfecciones (Paramitas).

En el Primer Giro de la Rueda del Dharma, el Buda mostró que uno ha de abandonar el samsara y alcanzar el nirvana. Pero, ¿Cómo es posible esto? ¿Quiere decir esto que hemos de emprender un largo viaje a donde nunca hemos estado para encontrar el nirvana? ¿Significa que tenemos que crear algo nuevo llamado nirvana? En realidad, no quiere decir nada de esto. Significa que tenemos que comprender la verdadera naturaleza de los fenómenos, y que hemos de entender que nuestra actual concepción de la realidad está equivocada, y que tenemos que eliminar nuestras impurezas. Y una vez que vemos las cosas tal y como son realmente, es cuando podemos alcanzar la Budeidad.

El Tercer Giro de la Rueda del Dharma también es llamado “las enseñanzas que dan el significado definitivo”. Estas enseñanzas fueron dadas en Saraswati y en otros lugares de India, en presencia de todos los Grandes Bodhisattvas. Estas enseñanzas revelaron que la naturaleza de buda está presente en la mente de todos los seres. Podemos preguntarnos por qué esta enseñanza fue dada en último lugar. La razón es que en el Segundo Giro de la Rueda del Dharma, el Buda enseñó que todo estaba vacío de una naturaleza inherente. Esta enseñanza podría llevar a la creencia de que el objetivo del Sendero Budista, el nirvana, es en verdad, simplemente la completa vacuidad o aniquilación. Para evitar este error, el Buda dio este tercer ciclo de enseñanzas mostrando que la mente no es una simple nada. Cuando uno alcanza la Budeidad, la luminosidad intrínseca original de la mente llega a estar manifiesta. Esta Luminosidad o claridad de la mente significa que la mente no es oscuridad, una cosa ignorante por naturaleza, sino que tiene su propia claridad inteligente de forma inherente. Una vez que uno ha eliminado los velos, la pesada maraña de la ignorancia, la claridad inherente de la mente, este brillo de la inteligencia de la mente, brillará en su totalidad. Una vez que esta claridad de la mente se ha manifestado, uno puede entender todas las cosas del nirvana y del samsara muy claramente. Uno comprende la naturaleza de los fenómenos, y este conocimiento está acompañado por el mayor de los éxtasis y por paz.

LOS TANTRAS

Los Tres Giros de la Rueda del Dharma que ya han sido descritos corresponden a los Sutras enseñados por el Buda. El Buda también enseñó los Tantras, que son las enseñanzas del Vajrayana. El Buda dio cuatro Tantras: los Kriya Tantras, los Carya tantras, los Yoga Tantras, y los Anuttarayoga Tantras.

Estas enseñanzas fueron dadas en muchos lugares. A veces el Buda daba estas enseñanzas en alguno de los reinos de los dioses, como Tushita; y a veces las enseñanzas fueron dadas en lugares físicos de India. Aquellos que recibieron estas enseñanzas fueron bodhisattvas, dakas, y dakinis que practicaban el mantra secreto. Los Sutras ya habían dado unas enseñanzas muy vastas y profundas sobre la naturaleza de los fenómenos. Pero con el Vajrayana, el Buda fue capaz de darle a la gente la posibilidad de alcanzar el fruto del Sendero Budista de una forma muy rápida, y sin mayores esfuerzos. El Vajrayana puede hacer esto gracias a que provee de medios hábiles especiales, tales como la meditación en los estados de generación y de conclusión de una deidad; y utilizando técnicas de meditación para ver directamente la naturaleza de la mente.

Así pues, el Buda giró la Rueda del Dharma, y dio todas las variadas enseñanzas del Hinayana, del Mahayana, y del Vajrayana en diferentes lugares, con gentes diversas, y en momentos diferentes. Pero también porque estaba enseñando a estudiantes de muy dispares capacidades, a veces a ellos les parecía como si el Buda estuviera principalmente exponiendo el Hinayana; a veces les parecía que estaba enseñando el Mahayana; y a veces el Vajrayana. Por supuesto, esto solo era cuestión de la forma en la gente estaba percibiendo las enseñanzas del Buda; a unos les parecía que el Buda estaba dando enseñanzas que eran completamente Hinayana, mientras que a otros les parecía que les estaba dando enseñanzas que eran completamente Mahayana. El Buda podía hacer eso en un lugar, y a través de sus poderes milagrosos estar dando otras enseñanzas a otros.

Debido a esto, algunas personas comenzaron a tener la impresión de que el Buda había dado solamente las enseñanzas del Hinayana, y que no había dado las enseñanzas del Mahayana, las cuales fueron inventadas por algún otro. Otros creyeron que el Buda había dado las enseñanzas del Mahayana, pero que no había dado las enseñanzas del Vajrayana, y que estas enseñanzas habían sido inventadas por sus seguidores. La creencia de que las enseñanzas del Mahayana y del Vajrayana fueron creadas por algún otro, está basada en la creencia de que el Buda fue solamente una persona ordinaria que no poseía las extraordinarias cualidades de la Iluminación, en vez de ver al Buda como siendo un ser muy excepcional, que vino al mundo a ayudar a la gente movido por su Gran Compasión, y para guiarlos hacia la liberación. Una vez que uno piensa en el Buda como un hombre común nacido en India, a continuación tendrá dudas respecto a si verdaderamente dio las diversas enseñanzas que se le atribuyen, y uno comienza a coger, y a escoger entre las enseñanzas de los distintos vehículos.

Es un error identificar al Buda como una persona ordinaria, y el comenzar a pensar que quizá el Buda no tenía un conocimiento completo, o que no era capaz de enseñar el espectro completo de las enseñanzas, o que el Buda pudo haber enseñado en este lugar, pero no en aquel otro.  No es adecuado el mantener estas dudas porque el Buda no fue una persona ordinaria, ni fue un Dios al quien si tú complaces te mandará al cielo, y si no lo haces te enviará a los infiernos. Pero al mismo tiempo, el decir que el Buda no es un Dios no significa que debamos de pensar que el Buda tiene alguna carencia en sus cualidades especiales de conocimiento, inteligencia, y comprensión; o que no tenga una intuición directa y una penetración especial. Fue sin duda un ser muy especial que dio las enseñanzas completas del Dharma, las cuales no se contradicen unas a otras. Cada una tiene su propia relevancia. Cualquiera que practique una enseñanza de cualquier nivel o vehículo de la forma apropiada, será capaz de lograr el resultado de ese sendero en particular. Por lo tanto, este fue el onceavo hecho de un Buda, el girar la Rueda del Dharma.

LOS SHASTRAS

Todas las diversas clases de enseñanzas del Buda, incluyendo los Sutras y los Tantras,  fueron transmitidas a discípulos que no solo oyeron estas enseñanzas, sino que las practicaron y preservaron, de forma que fueron transmitidas hasta el presente sin ningún defecto, alteración, o pérdida.

Hay dos principales categorías del Dharma. En primer lugar, están las verdaderas enseñanzas del Buda, los Sutras; y también están los Shastras que son las obras que elucidan el significado de las enseñanzas del Buda. Hemos visto los doce hechos del Buda y los Tres Concilios, y cómo esto permitió que las verdaderas enseñanzas del Buda permaneciesen intactas y sin falta hasta ahora. Puesto que el Budismo se desarrolló y difundió en India, muchos diferentes eruditos escribieron obras intentando elucidar y clarificar el significado de las enseñanzas del Buda a los demás.

Los Shastras están intentando hacer que la enseñanza original del Buda sea más fácil de entender. No contienen ninguna de las ideas personales del escritor, y no dan publicidad de las propias teorías del autor con respecto a nada. Por lo tanto, cuando una enseñanza del Buda era muy larga y muy detallada, los Shastras podían dar una forma más resumida de esas enseñanzas, y más fácil de comprender. Así pues, cuando la enseñanza del Buda era bastante compleja, los shastras hacían que estas enseñanzas fueran más fáciles de entender. Finalmente, cuando una enseñanza del Buda sobre un tópico en particular estaba dispuesta en muchos Sutras diferentes, entonces un Shastra podía coger todos estos diferentes  apartados pertenecientes a la misma materia, y agruparlos todos en un solo sitio.

Por lo tanto, la importancia de los Shastras reside en que presentan el significado de la enseñanza del Buda de una forma que era fácil de entender por la gente. Uno podría decir que el significado de estos Shastras es tan cercano a la enseñanza del Buda, que podría ser considerado como formando parte de las verdaderas enseñanzas del Buda.

Algunas personas dudan porque piensan que los Shastras quizá fueron solo invenciones de diferentes escritores y eruditos, que en realidad no tienen nada que ver con la enseñanza del Buda. También diferencian mucho entre lo que está en las escrituras del Buda, y lo que está en los Shastras.

Pero uno no debiera de pensar que hay una gran diferencia entre lo que el Buda enseñó, los Shastras, las instrucciones de meditación, y las canciones espirituales. Debería de pensarse en ello como en un todo, como la misma enseñanza originada a partir de lo que el Buda enseñó. Por lo tanto, en vez de oponerse a las verdaderas palabras del Buda, o a las instrucciones de los maestros realizados, deberíamos de considerarlas a todas ellas como siendo igualmente valiosas.

Tanto que practiquemos las enseñanzas dadas por el Buda, o las enseñanzas recogidas en los Shastras, no hay ninguna diferencia, salvo que quizá los Shastras se encontrarán un poco más fáciles de entender. Por eso es por lo que los tibetanos se inclinan mucho hacia los Shastras.

El Buda enseñó los diversos niveles del Dharma dando las enseñanzas del Hinayana, Mahayana, y Vajrayana. Se dice en un Sutra del Buda que donde quiera que el Buda pronuncie aún una sola palabra, esa palabra puede ser oída en sitios diferentes, en tiempos diferentes, y de formas diferentes por las distintas personas, de acuerdo a su madurez espiritual.

Esto quiere decir que cuando el Buda estaba enseñando, aquellos que estaban preparados para el Hinayana recibían su enseñanza desde el punto de vista del Hinayana; y de acuerdo a esto eran capaces de practicar este Sendero, y de alcanzar el fruto del Hinayana. Simultáneamente, alguien que estaba preparado para el Mahayana recibía la enseñanza desde el punto de vista del Mahayana, y a través de la práctica era capaz de alcanzar el fruto del Mahayana. Lo mismo se aplica también para el Vajrayana.

En la tradición Hinayana son las enseñanzas del Buda las más importantes. Pero en Tibet, los Shastras llegaron a ser extremadamente importantes. Uno puede pensar que resulta bastante extraño el que los Shastras en Tibet hayan llegado a ser incluso más importantes, en cierto modo, que los verdaderos dichos del Buda.

Pero esto no nos debe de llevar a pensar que las enseñanzas del Buda fueron olvidadas y apartadas, siendo sustituidas por los Shastras, los cuales fueron inventados por eruditos que vivieron después del Buda. De hecho, lo que sucedió fue que algunos individuos practicaron las enseñanzas del Buda. Ellos asimilaron el significado de sus enseñanzas tan bien, que debido al poder y a las bendiciones de las enseñanzas, consiguieron lograr el fruto del Sendero; de forma que si practicaron el aspecto Shravaka del Sendero, se convirtieron en Arhats. Si practicaron el Mahayana, alcanzaron los niveles de los bodhisattvas, desde el primero hasta el décimo nivel de un bodhisattva. O si practicaron el Vajrayana, alcanzaron las realizaciones espirituales ordinarias y supremas, en particular el poder del conocimiento intuitivo directo.

Una vez que consiguieron esta fructificación del Sendero, fueron capaces de escribir un Shastra que es un mojón, una guía para otros que los siguieran, para mostrarles que si entendían muy bien la enseñanza del Buda y la practicaban de manera adecuada, eso sería lo que ocurriría, así es cómo uno debería de hacer, y esto es cómo uno debería de entenderlo, etc. Por lo tanto, los Shastras que ellos escribieron no eran contradictorios con respecto a la enseñanza del Buda, sino que reforzaban la enseñanza del Buda.

Aquellos eruditos o panditas que escribieron los Shastras no lo hicieron necesariamente desde su realización. Si escribieron a partir de su experiencia, el resultado fue el mismo que el de las enseñanzas del Buda porque estaban tan completamente penetrados por el significado de la enseñanza del Buda, y la habían asimilado tan perfectamente, que todo lo que escribieron fue con la total convicción en la validez de la enseñanza del Buda.

Lo que escribieron no fueron sus propias ideas plasmadas en el papel, sino que fue con la intención de hacer que la enseñanza del Buda fuera más fácil de comprender para la mayoría de la gente. Por esto es por lo que deberíamos de considerar a los Shastras como siendo lo mismo que la enseñanza del Buda, y no como si fuera algo extraño a esta enseñanza.

 

 

Trad. al castellano por el Ignorante y falto de devoción upasaka Losang Gyatso.

 

 

 

 

 

 

martes, 7 de febrero de 2012

S.S. Dudjom Rinpoche: El Gran Camino del Medio.

El Gran Camino del Medio, enseñanzas sobre el sutil, el Gran Camino del Medio Interno del Significado Definitivo.
 
Con respecto al sutil, al Gran Camino del Medio interno del significado definitivo, se afirma en la Lámpara Enjoyada del Camino del Medio del Maestro Bhavya (Skal-ldan, Bhavaviveka) :
“El Camino del Medio de los Prasangika y de los Svatantrika es el burdo, el Camino del Medio externo. Debería de mantenerse, sin ninguna duda, por parte de todos aquellos que poseen una inteligencia bien contrastada durante los debates con los no budistas, durante la composición de los grandes tratados, y mientras se establecen textos que tengan que ver con el supremo razonamiento. Sin embargo, cuando es cultivado como experiencia el sutil Camino del Medio interno, uno debería de meditar en la naturaleza del Camino del Medio Yogachara”.
De esta forma, se habla de dos Caminos del Medio (Madhyamaka), uno externo y burdo, y otro interno y sutil.
Con respecto al último, el Regente Ajita (Maitreya) ha analizado en profundidad el significado correcto de los tópicos de amplio significado, los cuales revelaron la naturaleza de todas las cosas en términos de las tres naturalezas esenciales (1). Esto lo hizo por medio de discursos relacionados con la irreversible intención del Último Giro de la Rueda del Dharma, y con la ultimada pureza de las tres esferas (Sujeto, objeto, y sus interacciones).
Mientras que en la anteriormente mencionada tradición de la Solo Mente, la naturaleza dependiente es el fundamento de la vacuidad, y es explicada como siendo el absoluto, vacío de objetos de refutación, aquí está la realidad absoluta que se dice que está vacía de objetos imaginarios de refutación. De acuerdo a ello, los agregados, las bases psicofísicas y los campos de actividad, que son concebidos de forma dependiente, se dice que son un fundamento el cual está vacío de un ego imaginario y de sus características; y el fundamento, el cual está vacío de ese fundamento dependiente de la vacuidad, es la realidad absoluta. Este fundamento de la vacuidad nunca llega a manifestarse porque está vacío de los fenómenos del samsara, los cuales tienen la característica de surgir momentáneamente, y que están divididos de acuerdo a las impurezas esenciales y a las faltas substanciales. Sin embargo, este fundamento no está vacío de los atributos iluminados del nirvana los cuales espontáneamente existen desde un tiempo sin principio.
De acuerdo a ello, en el Sublime Continuo del Mahayana (Mahayana Uttaratantra Shastra) se dice:
“El elemento, (la naturaleza de buda) está vacío de las manchas adventicias,
Las cuales se caracterizan por su total separación.
Pero no está vacío de las inigualables cualidades,
Que se caracterizan por su total inseparabilidad”
Y en el Comentario al Sublime Continuo del Mahayana (Mahayana Uttaratantra Shastra Vyakhya) de Asanga, se dice:
“Si uno se pregunta qué ha sido revelado en este pasaje, la razón por la que no existe un fundamento para que todas las emociones aflictivas requieran ser purificadas de esta semilla pura del Tathagata, es que este elemento está naturalmente libre del surgir de las impurezas. No contiene nada dentro que pueda ser establecido como algo que deba de ser purificado, puesto que su naturaleza es la realidad, que es pura y carece de división. Por lo tanto, esa esencia del Tathagata (Tathagatagarbha) está vacía de partes que puedan ser eliminadas, y de toda la maraña de las emociones aflictivas; sin embargo, no está vacío de los inconcebibles atributos de los Budas, los cuales superan el número de todas las arenas del Ganges, y que son no divisibles e inseparables”.
Bien, también se dice que la naturaleza imaginaria implica que los atributos carecen de una existencia substancial, que en la naturaleza dependiente la creación no tiene una naturaleza substancial, y la naturaleza absoluta, esa realidad última, no tiene una existencia substancial. Las dos primeras, indican que los aspectos conceptuales de la dicotomía sujeto-objeto, los cuales son ficciones que surgen momentánamente, están vacías de su propia esencia; y la última se refiere a la vacuidad tal y cómo se expresa de manera natural, la esencia fundamental que no tiene substanciabilidad. Puesto que esta realidad última es naturalmente pura, permanece, a través de su función de vacuidad, como los atributos iluminados del Cuerpo de la Realidad de los Budas (Dharmakaya), y a través de su función manifestada como el fundamento del que surgen los Cuerpos de Buda (Sambhogakaya y Nirmanakaya), los Campos de Buda, las mansiones celestiales, etc. A través de su función de consciencia, está espontáneamente presente desde un tiempo sin principio, libre de las causas y libre de los resultados, porque es el fundamento que soporta a los diez poderes, las cuatro ausencias de miedo y lo similar. Esta expresión natural de los Budas, que es llamado la esencia del Sugata (Sugata garbha) no permanece como la semilla de la creación, destrucción, transformación, cambio, incremento o disminución, causa o condición, etc, y siempre está descubierta, sin que sea un objeto de metáfora, pensamiento o expresión.
En el Juego de Mañjushri (Manjushrivikriditamahayanasutra) se dice:
“Hermana, aunque el surgir repentino de las emociones aflictivas emerja en relación con la natural irradiación interior, la natural irradiación interior no puede ser mancillada por todas esas emociones aflictivas que surgen momentáneamente”.
Y el Regente Ajita (Maitreya) dijo en el Sublime Continuo del Mahayana:
“Siendo increado y espontáneamente presente,
No siendo una realización debida a condiciones ajenas,
Blandiendo el conocimiento, el amor compasivo, y los medios hábiles,
La Budeidad tiene las cualidades de los dos beneficios”
Por otro lado, si uno fuera a aprehender todas las cosas como siendo exclusivamente vacías de su propia esencia, de la forma en la que lo hacen quienes proponen la vacuidad inherente (Rang tong), entonces se diría, de acuerdo a esos mismos argumentos extremistas, que Cuerpo de la Realidad de los Budas (Dharmakaya)también estaría vacío de sí mismo. Los Cuerpos de los Budas (los dos manifestados), la sabiduría pura, los Campos, etc, serian no existentes, las acumulaciones de mérito y la purificación de los oscurecimientos, las cuales dependen de aquellas, también serían no existentes; y sin duda, las enseñanzas a través de las cuales los vehículos de la causa y del resultado revelan todos los medios para purificar las impurezas, cualquiera que sean sus bases o senderos, serían rechazadas. Siendo no existente la base de purificación, no habría necesidad de efectuarla. Estando vacío de sabiduría pura, no habría trabajo para beneficio de los demás, y tampoco comprensión iluminada. No siendo nada existente, incluso con respecto  a las apariencias relativas impuras de la naturaleza dependiente, no habría tampoco atributos iluminados para transformar estas impurezas en la naturaleza dependiente pura. No habría un ego que llegara a ser el fundamento de la esclavitud y de la liberación, y no habría doctrina que deba de ser realizada por cada uno individualmente. Persistirían muchas faltas, y por naturaleza darían lugar a que surgieran visiones insufribles. Esto puede ser conocido a partir de citas tales como la siguiente, que pertenece al Sutra del Diálogo con Kashyapa, de La Sublime Pagoda de Joyas Preciosas (Aryaratnakutakashyapaparivartasutra):
“¡Oh, Kashyapa! Cualquiera que, refiriéndose a la vacuidad, confía en la vacuidad, se desvía de este discurso mío; de ellos se diría que es la gran desviación. ¡Oh, Kashyapa! Es mejor permanecer en una visión que se aferre a la existencia individual aún tan grande como el Monte Sumeru, que con un egoísmo manifiesto, adoptar una visión a la vacuidad. Si tú preguntas por qué, ¡Oh, Kashyapa!, yo he explicado que aunque eso que surge de todas las visiones es la vacuidad, Kashyapa, eso que considera exclusivamente la vacuidad es insostenible”.
Por el contrario, si uno fuera a objetar que esto no sería vacuidad, no es así, tal y como se dice en el Sublime Sutra del Descenso a Lanka (Lankavatara Sutra):
“Si tú preguntas qué es la vacuidad, la cual es la realidad última de todas las cosas, la sabiduría primordial de los Seres Sublimes, es como sigue. El logro de la sabiduría primordial de los Seres Sublimes, la cual es la propia consciencia inherente de cada uno, está vacía de todas las tendencias hacia todas las visiones y faltas. Esto es llamado la vacuidad que es la realidad última de todas las cosas, la gran sabiduría primordial de los Seres Sublimes”
Esta realidad última que está vacía de entidades extrañas (Shentong), similarmente también se encuentra en los Sutras que pertenecen a al segundo Giro de la Rueda del Dharma. En la Perfección de la Sabiduría en Veinticinco Mil Líneas se dice:
“En este contexto, si tú preguntas qué es la vacuidad de otras substancias, esta se aplica tanto que los Tathagatas hayan aparecido o no. Como la naturaleza permanente de la realidad, como la realidad misma, la expansión de la realidad (dharmadhatu), la realidad inmaculada, la naturaleza tal y como es, la inalterable naturaleza de lo que es, y en el logro genuino, permanece tal y cual es. Por lo tanto, esta realidad, que está vacía de entidades extrañas, es llamada la vacuidad de otras substancias. Subhuti, este es el más elevado vehículo de los Bodhisattvas, los grandes guerreros espirituales”.
Y es mencionado ampliamente en el Sublime Continuo del Mahayana, tal y como se citó anteriormente en el pasaje que comienza con:
“El elemento está vacío de las manchas adventicias
Las cuales se caracterizan por su total separación..”
La naturaleza de esta expansión en las mentes de los seres sintientes es como un tesoro de gemas preciosas dentro de la tierra, sin que estén cubiertas por impurezas con respecto a su propia esencia, y aún así simultáneamente asume la momentánea aparición de las formas del samsara, de la misma forma en la que, por ejemplo, sucede con el agua y el hielo. En el Sutra del Rey del Samadhi se dice:
“Puro, Claro, e Interiormente Radiante,
No alterado y no compuesto,
Es la esencia del Sugata,
Es la realidad que permanece desde un tiempo sin principio.”
Y en la Alabanza del Dharmadhatu del maestro Nagarjuna se dice en el verso 23:
El agua que está situada dentro de la tierra
Permanece allí pura y no contaminada.
De forma similar, en medio de las aflicciones, la sabiduría
Permanece sin una sola impureza”
Tales citas mantienen que la naturaleza de la esencia del Tathagata, de acuerdo al significado definitivo, es inconcebible.
Esta esencia del Tathagata (naturaleza de buda), con respecto a su propia esencia, es lo mismo tanto en el samsara como en el nirvana, sin bueno ni malo. En el Ornamento de los Sutras del Mahayana (Mahayanasutralamkara, de Maitreya), se dice:
Aunque el Sí Mismo, está presente en todos los seres sin distinción,
Cuando ha llegado a ser purificado es la Budeidad.
Por lo tanto, todos los seres tienen esta esencia (la naturaleza de buda)”
Todas estas citas se refieren a la naturaleza absoluta, la cual es la realidad inmutable. Por lo tanto, el Sublime Continuo del Mahayana dice:
“Es más tarde lo que fue antes.
Este es el Dharmata, siempre sin cambio”
Cuando los seres están circunstancialmente clasificados de acuerdo a sus impurezas, las cuales son adventicias, se encasillan en tres categorías. Tal y como se explica en el Sublime Continuo del Mahayana son:
“La fase impura; ambas, impura y purificada;
Y la fase ulteriormente pura,
Son expresadas en su orden dado
Por los nombres de ser, bodhisattva, y Tathagata”
Y Asanga en el Comentario al Sublime Continuo del Mahayana dice:
“Por lo tanto, aquellos que circunstancialmente aparecen como impuros son llamados seres sintientes; aquellos que  están purificando lo que es impuro son llamados bodhisattvas, y aquellos que son ultimadamente puros son llamados Tathagatas”
Similarmente, todo aparece de acuerdo a discriminaciones tales como los tres vehículos, a diferenciaciones basadas en clasificaciones jerárquicas tales como los diez Bhumis y los Cinco Caminos, y similarmente a jerarquías éticas tales como seres sintientes buenos y malos, Oyentes, Realizadores Solitarios, Bodhisattvas y Budas. Sin embargo, la radiación interior natural, la cual es la expansión de la realidad y la verdad última, interpenetra todo sin distinciones entre bueno y malo, o entre aumento y disminución, de la misma forma en que, por ejemplo, los recipientes parecen distinguirse de acuerdo a su calidad, en recipientes de arcilla, de madera, de piedras preciosas, etc, mientras que el espacio dentro de esos recipientes es idéntico, en el sentido de que no tiene cualidades. De acuerdo a esto, el Sublime Continuo del Mahayana dice:
“Al igual que el espacio, que está por naturaleza libre de pensamiento,
Lo interpenetra todo; la expansión sin impurezas
Que es la naturaleza de la mente,
Está interpenetrándolo todo.
 
Como la característica general de todo, abarca a aquellos
Con faltas, a aquellos con cualidades, y a aquellos en quienes
Las cualidades están completamente ultimadas;
De la misma forma que el espacio interpenetra todo lo visible,
Sea de apariencia inferior, media, o superior”
Si uno se pregunta entonces qué son exactamente las tres circunstancias que han sido mencionadas, los seres son separados entre samsara y nirvana de acuerdo a la discriminación entre sí están liberados, o no están liberados de las impurezas que obscurecen su esencia, (su naturaleza de buda). Como dice el mismo texto:
“Quien está cubierto por la red de las emociones aflictivas
Es llamado un ser sintiente;
Cuando ha llegado a liberarse de las emociones aflictivas
Es llamado un Buda.”
Observando estas tres circunstancias distintas, las personas ordinarias que están ofuscadas por la gran oscuridad de la ignorancia no tienen nada, excepto una pequeña porción de cualidades iluminadas. En contraste, entre los Oyentes y los Realizadores Solitarios, los Arhats son mucho más sublimes que ellos en cuanto a cualidades iluminadas, puesto que ellos han reducido gradualmente las impurezas que cubrían el elemento (la naturaleza de buda), gracias a la mayor o menor eficacia de los antídotos, los cuales tienen el poder de eliminarlas. Los bodhisattvas parecen ser incluso más sublimes, habiendo logrado los Bhumis, y habiendo superado a aquellos que no han renunciado a todos los aspectos de la ignorancia. Más allá de esto, los Budas, que están libres de toda ignorancia, aparecen aún más sublimes.
Por lo tanto, esta verdad última que es la expansión de la realidad, no es percibida cualitativamente de acuerdo a su naturaleza permanente por las tres clases inferiores de Seres Sublimes, a saber: los Oyentes, los Realizadores Solitarios, y los Bodhisattvas. No es manifiestamente percibido por quienes permanecen en los Caminos de la Acumulación y de la Unión, excepto como una mera volición del intelecto. Aunque es parcialmente percibido en los Caminos de la Visión y de la Meditación, la expansión no puede ser perfectamente percibida a través de estos Caminos, salvo una mera porción de sus cualidades iluminadas, de la misma forma que un niño pequeño no percibe todos los rayos del Sol, excepto el mero atisbo de sus rayos a través de una abertura.
Como se citó ya anteriormente, en el Sublime Continuo del Mahayana se dice:
“No es un objeto del habla y está abarcado por el absoluto.
No es un campo para la elaboración conceptual,
Y está más allá de ningún ejemplo, insuperable,
Y no abarcable por la existencia y la paz.
Incluso los Nobles no pueden concebir la esfera del Victorioso”
Es en la Budeidad cuando la expresión natural de la realidad es percibida directa y perfectamente. Como se explica en el Comentario del Sublime Continuo del Mahayana:
“Lo mismo que el Sol aparece en el cielo
A través de una apertura entre las nubes,
En esta situación no sois percibidos perfectamente
Incluso por aquellos Seres Nobles dotados con los ojos puros
De la sabiduría; puesto que su sabiduría es parcial.
Sin embargo, Señores Transcendentes, sois vosotros quienes sois el cuerpo puro de la realidad,
penetrando la amplia expansión del ilimitado conocimiento,
sois totalmente percibidos por aquellos cuya inteligencia es ilimitada”
¿Podría ser entonces, pudiera uno objetar, que los seres sintientes llegaran a convertirse en Budas que han acumulado las dos prácticas, y que han renunciado a los dos velos por medio de su expansión naturalmente radiante, la cual sin esforzarse está presente en la naturaleza de los seres sintientes?
Esto no es así, porque hay dos tipos de renunciación, una que es naturalmente pura y otra que llega a estar libre de las impurezas adventicias. La primera es la realidad que, con respecto a su propia esencia, permanece sin cambio en la naturaleza fundamental de la Gran Pureza Primordial. Se dice en el Sutra del Ornamento de la Apariencia de la Sabiduría que Penetra la Esfera de Todos los Budas:
“Mañjushri, puesto que la mente es naturalmente radiante, no está mancillada por las emociones conflictivas latentes, y solo está mancillada provisionalmente por todas las emociones aflictivas subsidiarias, que surgen momentáneamente. Eso que es naturalmente radiante es la verdadera ausencia de las emociones aflictivas latentes(2). Para quien no tiene emociones aflictivas latentes, no hay un antídoto por el cual las emociones aflictivas latentes pudieran ser abandonadas.”
Y en la Perfección de la Sabiduría en Veinticinco Mil Líneas se dice:
“Kausika, ¿Qué piensas de esto? ¿Son creados los seres sintientes, o expiran? Él contestó “Venerable Subhuti, no es ese el caso. Si preguntas por qué, es porque los seres sintientes son puros desde un tiempo sin principio”
Y en el mismo texto, se lee:
“Puesto que la forma es naturalmente radiante, es pura y sin emociones aflictivas latentes. Puesto que la sensación, la percepción, las tendencias habituales, y la consciencia son naturalmente radiantes, son puras y sin emociones aflictivas latentes. Puesto que todas las manifestaciones hasta la omnisciencia son naturalmente radiantes, son puras y sin emociones aflictivas latentes.”
De acuerdo a todas estas detalladas citas, la renunciación natural es eso que transciende el fenómeno de la consciencia, y es la genuina liberación de todos los oscurecimientos. Es perfecta desde un tiempo sin principio en la verdad última, porque la realidad absoluta es naturalmente pura.
El segundo tipo de renunciación es la eliminación de los oscurecimientos adventicios por medio de un antídoto adecuado. Aunque, tal y como se explicó previamente, las cualidades iluminadas no realizadas, que existen en el fundamento aún no refinado por el Camino, están presentes la condición de los seres sintientes, no hay un defecto que pueda ser atribuido a este sistema filosófico, puesto que no se afirma que los seres sintientes sean Budas libres de todos los oscurecimientos.
De la misma forma, hay también dos tipos de realización, nominalmente, la sabiduría primordial naturalmente presente realizada a través de la consciencia intrínseca de la realidad primordial, y la sabiduría primordial producida dependientemente realizada a través del poder de la meditación en el Camino. La primera se caracteriza por ser supra mundana, siendo la sabiduría primordial naturalmente presente o el discernimiento a través de la consciencia individualmente intrínseca de la realidad última. Por ello la Letanía de los Nombres de Mañjushri dice:
“Es la consciencia de sí mismo, la consciencia de otros,
Y la consciencia de todo.
Es la sagrada consciencia total que lo conoce todo”
Los dos tipos fundamentales de renunciación y de realización son completados en su propia esencia, que es la naturaleza permanente de la realidad última. Como el Venerable Maitreya dijo en el Sublime Continuo del Mahayana:
No hay nada en absoluto que quitar,
Ni la menor cosa que deba de ser añadida,
Buscando verdaderamente la verdad, la verdad es vista.
Cuando es vista, es la Completa Liberación”
El segundo tipo de realización es esa forma de realización que es expandida por el poder de la meditación en el Camino. Es llamado lo absoluto que es incontrovertible, porque los atributos iluminados de los poderes libres de oscurecimientos, son realizados una vez que las dos prácticas, de la sabiduría primordial a través del equilibrio meditativo, y del mérito durante la post meditación, han sido acumuladas. Como dice  el Ornamento de los Sutras del Mahayana:
“Aunque no hay diferencia entre antes y después,
No está contaminado por ninguna impureza,
Es el Sí Mismo, que no es ni puro ni impuro,
Y es considerado como la Budeidad.”
 
NOTAS: 1) Ver “El Tratado sobre las Tres Naturalezas” del maestro Indio Vasubandhu.
2) Ver el “Sutra del Rugido del León de la Reina Srimala” 3ª Parte.
 
 
Trad. al castellano por el ignorante y falto de devoción upasaka Losang Gyatso.
 
 

lunes, 9 de enero de 2012

Vasubandhu: Los Treinta Versos (Trimsika-karika)

1.      Las metáforas del “yo” y de los “eventos”, los cuales se desarrollan de múltiples formas, tienen lugar en la transformación de la consciencia. Esta transformación es de tres tipos:
2.      Maduración, eso que se dice que “siempre está reflejando”, y la percepción de los objetos de los sentidos.
De entre estos, “maduración” es eso que es llamado el “almacén de la consciencia”, que es donde están todas las semillas.
3.      Sus apropiaciones, estados, y percepciones no son completamente conscientes, sin embargo, está siempre dotado de contacto, atención mental, sentimientos, cognición y voliciones.
4.      Sus sentimientos son ecuánimes: es no obstruido e indeterminado. Lo mismo sucede con el contacto, etc. Se desarrollan como la corriente en un rio.
5.      Su vuelta a su fundamento tiene lugar en el estado de santidad: dependiendo de él, se desarrolla una consciencia llamada manas (mente), que tiene al almacén de la consciencia como su objeto de consciencia, y posee la naturaleza de estar siempre reflejando;
6.      Siempre está unido con las cuatro aflicciones, obstruido pero indeterminado, conocidas como la visión del yo, la confusión del yo, el orgullo del yo, y el apego al yo.
7.      Y donde quiera que surja, aparecen el contacto y los otros. Pero no existe en un estado de santidad, o en el logro de la cesación, o incluso en un sendero supramundano.
8.      Esta es la segunda transformación. La tercera es la aprehensión de los seis tipos de objetos de los sentidos: si es beneficioso, si no lo es, o nada de esto.
9.      Siempre está conectado con las sarvatragas (1) , y a veces con factores que surgen de manera específica, con eventos beneficiosos asociados con la mente, las aflicciones, y las aflicciones secundarias: sus sentimientos son de tres tipos (2)
10.  El primero (de los sarvatragas) es el contacto, etc; los que surgen de manera específica son: entusiasmo, confianza, memoria, concentración, y visión penetrante.
11.  Los beneficiosos son la fe, la vergüenza, el temor a las acciones incorrectas, las tres relacionadas con la ausencia de codicia (ausencia de apego, aversión, ignorancia), esfuerzo, paciencia, vigilancia, y el no dañar. Las aflicciones son: el apego, la aversión, y la ignorancia;
12.  El orgullo, las visiones erróneas y la duda. Las aflicciones secundarias son la ira, la malevolencia, la hipocresía, el rencor, la envidia, el egoísmo, la falsedad,
13.  La astucia, el regocijarse en el mal, el deseo de herir, la falta de vergüenza, la falta de miedo a las acciones incorrectas, el sopor mental, la excitación mental, la falta de fe, la pereza, la pérdida de la vigilancia, la pérdida de la atención mental,
14.  Distracción, falta de reconocimiento, arrepentimiento, y aletargamiento; la aplicación mental inicial y el subsiguiente pensamiento discursivo. Estos cuatro últimos pueden ser de dos tipos.
15.  En la consciencia raíz, el surgimiento de las otras cinco tiene lugar de acuerdo a condiciones, tanto que estén presentes todas ellas juntas como no, y semejan a las olas en el agua.
16.  Siempre ocurre el surgir simultáneo de una consciencia mental, excepto en un estado de no cognición: en los dos logros (3), o en el aletargamiento, o en el desmayo, o en un estado sin actividad mental.
17.  Esta transformación de la consciencia es una discriminación, y cuando ella es discriminada no existe; por lo tanto, todo es tan solo una percepción.
18.  La consciencia son tan solo todas las semillas, y la transformación tiene lugar de tal y tal forma, de acuerdo a una influencia recíproca, por la que tal y tal forma de discriminación puede surgir.
19.  Las huellas residuales de las acciones, junto con las huellas residuales de una aprehensión dual, hacen que ocurra otra maduración de semillas donde las anteriores semillas ya se habían consumido.
20.  Cualquier tipo de fenómenos que sea discriminado por cualquier tipo de discriminación, es la entidad creada, y no puede ser encontrado realmente.
21.  La entidad interdependiente, por otro lado, es la discriminación la cual surge de las condiciones, y su logro es el comprender que este estado interdependiente siempre está separado del anterior (el estado de creación mental de una entidad propia)
22.  Por ello, se ha de hablar de ello como algo ni exactamente diferente, ni tampoco no diferente de la interdependencia, al igual que  la impermanencia, etc, porque cuando uno no es visto, el otro si lo es.
23.  La ausencia de una entidad inherente en todos los fenómenos ha sido enseñada con una visión que analiza los tres tipos diferentes de ausencia de existencia inherente en los tres tipos diferentes de entidades.
24.  La primera carece de una entidad inherente propia debido  su propio carácter ( de ser una fabricación); la segunda debido a su no independencia; y la tercera es la ausencia de una entidad inherente.
25.  Esta es la verdad última de todos los fenómenos, y por lo tanto también es el “Sí Mismo”, puesto que es así todo el tiempo, y es “solo percepción”.
26.  Mientras que la consciencia no esté situada dentro de la  “solo percepción”, los residuos de una percepción dual no llegarán a su final.
27.  Y por tanto, incluso con respecto a la consciencia: “Todo esto es solo percepción”, porque esto también supone una aprehensión, por lo que lo hace que algo pare frente a ello, no está situado en “esto solo”.
28.  Cuando la consciencia no aprehende ningún objeto de consciencia, está situada en la “consciencia solo”, pues con la no existencia de un objeto aprehendido, no hay aprehensión de dicho objeto.
29.  Carece de mente funcional, carece de aprehensión, y es el conocimiento transcendental; es la revolución en la base, el fin de los dos tipos (4) de susceptibilidad al dolor,
30.  Es lo inconcebible, lo beneficioso, el Fundamento constante, lo no susceptible de aflicción, el gozo, y el cuerpo de liberación llamado el Dharmakaya del Sabio.


Notas: 1) Contacto, consciencia mental, los sentimientos, las cogniciones, y las voliciones.
2) Placer, sufrimiento, y lo que es ni placer ni sufrimiento.
3) El logro del estar libre de cogniciones, y el logro de la cesación de sentimientos y cogniciones.
4) El debido a las aflicciones, y el debido a las obstrucciones al conocimiento.

Trad. al castellano por el ignorante y falto de devoción upasaka Losang Gyatso. Dedico esta traducción a mi amigo Geshe Janchub Gyaltsen.
¡Que pueda la paz prevalecer en la Tierra!










viernes, 6 de enero de 2012

Aryasura: Jatakamala (La Tigresa)

Ya en sus anteriores encarnaciones el Señor acostumbraba a mostrarse pródigo en su amor desinteresado hacia todos los seres, identificándose él mismo con cada uno de los seres vivos. Y por esto es por lo que tendríamos que tener una completa fe en el Señor Buda.
La tradición nos habla de una particular hazaña realizada por el Señor, en una encarnación previa; y esta historia me fue relatada por mi propio maestro, un maestro de las Tres Joyas del Budismo, un maestro por su propia vida recta, y por su gran cantidad de virtudes.
Mientras aún era un bodhisattva, el Señor había bendecido a la humanidad con un gran caudal de amabilidad: dio con generosidad, hablo con amor, y propició la bondad. Todo esto seguía al voto supremo que él había tomado, y estaba garantizado por su sabiduría.
Se dice que había nacido en una gran familia Brahmín, que había logrado su eminencia simplemente contentándose con realizar los deberes que se esperaba de ellos, y llevando una vida sobria. El recibió las ordenaciones tradicionales con sus diversos ritos desde su nacimiento, los cuales marcaron su desarrollo.
Su inteligencia natural y su especial instrucción, su sed por el conocimiento y su amor por el trabajo, pronto hicieron de él un maestro en las dieciocho ramas del conocimiento, y todos estos conocimientos no eran incompatibles con su posición familiar. Entre los brahmines era venerado como si fuera el Veda; entre las clases gobernantes era honrado como si fuera un rey; a la gente común les parecía Sakra en persona; y para aquellos que buscaban el conocimiento era como un padre. Su buena fortuna, y sus relevantes cualidades personales le aportaron un considerable respeto y reputación, a la vez que recompensas materiales. Pero el Bodhisattva no encontraba placer en todo ello, implicado como estaba en el sendero de la renunciación, y completamente absorto en el estudio del Dharma. Para alguien cuya consciencia ha llegado a ser perfectamente clara en el curso de sus vidas anteriores, los placeres mundanos solo le parecían males. Por lo tanto, él cortó con las ataduras mundanas y fue a buscar un lugar de retiro solitario. Allí, con una objetividad y una serenidad que habían sido perfeccionadas por la sabiduría, él parecía casi censurar a la humanidad, cuyos persistentes comportamientos equivocados la apartaban de la paz mental del sabio. Su agradable presencia tenía un efecto calmante en las bestias salvajes, quienes dejaban de atacarse unas a otras, y parecían empezar a vivir como ermitaños. Porque era tan evidente su bondad, su auto disciplina, su contentamiento, y su compasión, incluso los extraños sentían afecto por él, de la misma forma en la que él la sentía por ellos. Sus necesidades eran tan escasas que en su inocencia, no aprovechaba su estatus de santidad para obtener ventajas. Sin ningún género de dudas, él se había apartado tan completamente de cualquier deseo de fama, de fortuna, o de confort personal, que los dioses buscaban el favorecerlo. Los hombres oyeron que él había renunciado al mundo, cautivados por sus buenas cualidades, abandonaron familia y posesiones para ir a él en busca de instrucción, como si en esta estuviera el gozo último. El imprimió en sus discípulos la necesidad de comportarse con integridad, de cultivar su moralidad, de no permitir que su atención fuera distraída, de ser imparciales, y de concentrar sus pensamientos en la amistad y en las demás virtudes.
Sus discípulos habían crecido en número. La mayor parte de ellos habían logrado la perfección. El sendero hacia la iluminación había sido extendido, la humanidad estaba en el camino correcto de la renunciación. La puerta hacia la perdición estaba cerrada, las vías hacia el gozo estaban abiertas en toda su amplitud.
Entonces fue cuando el Noble partió con Ajita (Maitreya), que en aquel tiempo era su discípulo, para disfrutar del mundo que lo rodeaba. Sus pasos lo llevaron a través de los pequeños valles y las espesuras que son propicias para la meditación. Allí, en una cueva de la montaña, supo de una tigresa que estaba tan afectada por los esfuerzos del parto que, en su debilidad, era incapaz de moverse. Sus ojos estaban hundidos por el hambre, y miraba a sus cachorros, sus propios vástagos, como si fueran comida; al tiempo que ellos, confiando en su madre y sin ningún temor, se acercaban a ella, sedientos de leche.
El bodhisattva permaneció calmo al verla, pero la compasión ante el sufrimiento de otra criatura lo hizo estremecerse como al Himalaya en un terremoto. Es remarcable como los compasivos afrontan con valor las cosas cuando son ellos quienes las padecen directamente, pero tiemblan ante el sufrimiento de los demás, aún siendo leve. Puesto que la emoción dio énfasis a sus palabras, el Bodhisattva le habló a su discípulo en un tono que por la fuerza de la compasión fue dominado, pero que también mostraba su carácter excepcional.
Mi querido hijo, mira que fútil es esta ronda del nacer y el renacer. La desnutrición fuerza a esta bestia a romper las leyes del afecto. Aquí está, lista para devorar a sus propios retoños. ¡Oh, qué fiero es el instinto de conservación! Tanto que una madre puede estar deseando comer a sus propios hijos. ¿Cómo puede uno permitir que esto continúe, este amor al ego que propicia tales atrocidades? Ve rápidamente, y busca donde sea algo para aplacar su hambre, antes de que ella cause daño a sus pequeños o a ella misma. Mientras tanto yo intentaré también disuadirla del empleo de la violencia”
Ajita prometió hacerlo, y salió en busca de comida. Después de despachar a su discípulo con este pretexto, el bodhisattva comenzó a reflexionar: “¿Por qué buscar la carne de cualquier otra criatura cuando todo mi cuerpo está disponible en este preciso momento? Es cuestión de suerte el que el chico tenga éxito en la búsqueda de carne, mientras tanto yo estoy perdiendo una oportunidad para actuar. Además, este cuerpo no es más que un montón de materia. Es frágil, carente de substancia, una cosa miserable y desagradable, siempre impura. Solo hay dos razones por las que uno no ayuda cuando algún otro está en dificultades: el apego egoísta al bienestar propio, o la absoluta impotencia. Pero yo no puedo ser feliz mientras que aún haya alguien que no lo sea. Y de todas formas, ¿cómo puedo no darme por enterado si está en mi mano el ayudar? Suponiendo que hubiera unos criminales hundidos en la abyecta miseria, y yo no me diera por enterado, aún cuando pudiera ayudarlos, sería lo mismo que cometer el crimen. Yo me consumiría con el remordimiento, lo mismo que la madera seca durante un incendio en el bosque. Ahora, supongamos que yo caigo desde esta ladera de la montaña; mi cuerpo muerto podría servir para impedir que esta criatura matara a sus hijos,  para salvar a los cachorros del avance de su madre. Y lo que es más, esto sería un ejemplo para quienes se esfuerzan por el bien del mundo, un acicate para aquellos que titubean, un deleite para aquellos que son duchos en la práctica de la generosidad, un poderosos atractivo para los corazones generosos. Ello traerá la desesperación de las numerosas huestes de Mara, el gozo para aquellos que aprecian las excelentes cualidades de un Buda, y sería una fuente para la vergüenza de aquellos que están enredados en sus propios intereses, y para aquellos cuyas mentes están destrozadas por la codicia y el egoísmo. Inspiraría confianza en aquellos que siguen el Mejor de los Caminos (Mahayana) y llenaría de confusión a aquellos que se burlan de la renunciación. Mostraría claramente el amplio camino hacia el cielo, y complacería a todos aquellos hombres de corazón generoso. También podría yo realizar así mi sueño de ser útil a los demás algún día, aún a costa de mi propia vida, y así estar más cerca de la Iluminación. Además, ningún deseo o ambición de fama, ni aspiración por alcanzar el cielo, o por alcanzar la posición social de un  rey, ni tampoco el lograr el gozo eterno, son los que guían mi interés; nada, excepto el deseo de asegurar el bienestar de los demás. Haciendo esto yo puedo lograr el poder de traer siempre la felicidad a la humanidad, y al mismo tiempo de eliminar sus pesares, lo mismo que la luz del Sol tiene el poder de iluminar y de desaparecer la oscuridad. Tanto que sea visto, oído, o recordado, o que se hable de mi como resultado de un  contacto personal, que pueda beneficiar yo de todas las formas a todos los seres, y asegurarles una felicidad perfecta.”
Tras tomar esta decisión de ser útil a todos los seres, incluso a consta su propia vida, sintió surgir en él el gozo, dejando estupefactas incluso a las calmadas mentes de los dioses, al arrojarse al precipicio.
El sonido del cuerpo del bodhisattva al estrellarse contra el suelo, hizo que surgieran la curiosidad y la impaciencia de la tigresa. Cuando estaba a punto de devorara a sus hijos, se detuvo, miró a su alrededor, y al ver el cuerpo sin vida, se abalanzó sobre él, y comenzó a devorarlo.
Mientras tanto su discípulo, que de hecho no había encontrado comida, había retornado, y se estaba preguntando donde podría haberse ido su maestro. Según estaba buscando, vio a la tigresa estar comiendo el cuerpo del bodhisattva. Pero asombrosamente no surgió ningún sentimiento de pena o de dolor al contemplar tan insólito hecho. Había algo en su interior que le hablaba de la bondad del bodhisattva con estas palabras:”¡Oh, Qué compasión ha mostrado el Noble para con aquellos que sufren, qué indiferencia hacia su propio bienestar! En él, la noble conducta ha alcanzado su apogeo, mientras que la fama y la gloria de sus adversarios ha sido destrozada. ¡Oh, qué amor supremo ha mostrado, valiente, sin miedo, y lleno de bondad! ¡Oh, cómo este cuerpo que carece de valor, es ahora objeto de la mayor estima! Gentil por naturaleza, y tan firme como el suelo, ¡que intolerables eran para él los sufrimientos de los demás!¡De qué forma esta acción tan valiente muestra mi propia inconsistencia. Verdaderamente, no hay necesidad de que el mundo esté afligido cuando tiene un protector como este. Bien puede Mara temer su derrota. Supremo homenaje a este Ser Bendito, que es el refugio de todos los seres, cuya compasión es ilimitada, cuya bondad es inmesurable, el cual es un Bodhisattva para el beneficio de todo el mundo”
Entonces el informó a los restantes estudiantes de lo que había sucedido. El asombro se plasmó en los rostros de todos aquellos discípulos, y en toda la jerarquía de los seres cuando oyeron hablar de esto. Y la tierra que contenía el tesoro de sus huesos fue sembrada de guirnaldas, de finas vestimentas, de adornos, y de polvo de sándalo.
Así, recordando como ya en sus vidas anteriores el Bhagavan había colmado de atenciones a todos los seres de forma desinteresada, identificándose él mismo con cada uno de ellos, uno debería de tener una fe plena en el Señor Buda.

Trad al castellano por el ignorante y falto de devoción upasaka Losang Gyatso.